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Felicidad

February 5th, 2010 by CEF Admin | Print
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    April 15th, 2009 at 10:56 am   edit

TEMA: FELICIDAD 1

En la obra Hegel tenía Razón, Porfirio Miranda argumenta contra la tesis que afirma que el fin del hombre es la felicidad.

Como se sabe, la tesis tiene origen en la Ética a Nicómaco y en la Ética Eudemia de Aristóteles y puede vincularse en sus antecedentes con el Hedonismo de Demócrito, Arístipo de Cirene, de Eudoxo y de Epicuro.

De igual forma, pueden encontrarse implicaciones filosóficas posteriores en la idea de la felicidad natural de Rousseau.

¿En qué sentido argumenta en su contra Miranda?

Él afirma que es una inmoralidad que alguien considere como su fin la felicidad, porque quien así piensa pretende legitimar que puede usar o servirse de todo, incluidos a los demás seres humanos y a Dios, sólo como un medio para alcanzar su propia felicidad.

¿Usted qué piensa al respecto?

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    April 22nd, 2009 at 12:10 pm   edit

TEMA: FELICIDAD 2

Miranda apoya la consideración hegeliana por la que califica como sueño frívolo la idea de la felicidad natural y cuestiona la tesis de Rousseau presente en el libro III del Emilio, según la cual la felicidad del hombre natural consiste en NO padecer. Felicidad constituida por la salud, por la libertad y por lo necesario.

Para Miranda, algo que es definido de manera negativa, por un NO, es como decir que consiste en nada y por ello concluye, de manera irónica, diciendo que es muy fácil afirmar que el hombre natural la posee desde el principio. Va incluso más allá, para mostrar el sentido absurdo que él encuentra en esa tesis, cuando dice que si la felicidad es ausencia de sufrimiento, las piedras serían felices.

Hay que tener presente que estamos comentando sobre la obra Hegel tenía Razón, porque en otra obra posterior, en Racionalidad y Democracia, Miranda argumenta contra la tesis del hombre natural. Dice en esta última que el hombre es resultado de un proceso gradual de la civilización y que por naturaleza somos homínidos.

Si bien no está con esas palabras, ya en Hegel tenía Razón; se encuentra el fundamento de esa tesis y de ese argumento, porque apoyado en Hegel, precisamente defiende la idea que consiste en afirmar que la felicidad no es algo inmediato, sino que necesita de la mediación de la consciencia.

Lo anterior le llevará a afirmar que el inculto no puede ser más capaz que el culto para gozar de las bellezas naturales.

¿Usted qué piensa al respecto?

¿Piensa que gozar de una belleza natural requiere la mediación de la consciencia?

¿Está de acuerdo con que la felicidad es también producto de la consciencia?

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    April 29th, 2009 at 11:51 am   edit

TEMA: FELICIDAD 3

Recordemos que en el comentario anterior hablamos del concepto de la felicidad desde lo que ha convenido en llamarse el hombre natural.

Al respecto, Miranda nos hace ver en su obra Hegel tenía razón que Rousseau explicitaba: “Otra es la felicidad del hombre moral, pero aquí no tratamos de ésta”.

Obsérvese cómo, en lo que he dicho antes de la argumentación de Miranda que estamos revisando, es la consciencia la que está identificada como mediación para la felicidad del hombre.

Ahora, al hacer explícita Miranda la afirmación de Rousseau, que dice que acerca del hombre moral y de su felicidad no habla, podemos advertir hacia a dónde irá la argumentación de Miranda.

¿Usted qué piensa al respecto?

¿Es diferente la felicidad del ser humano moralmente bueno de la felicidad del ser humano que no tiene esa condición?

¿Hay alguna relación entre el ejercicio de la consciencia y la moral?

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    May 7th, 2009 at 11:10 am   edit

TEMA: FELICIDAD 4

Otra tesis que cuestiona Miranda por considerarla vacía, que se deriva de la idea de la felicidad natural o felicidad del hombre natural, es la que defienden los que definen la felicidad como satisfacción de las tendencias.

Miranda nos hace reflexionar sobre las tendencias moralmente inaceptables. Quien piense que la felicidad consiste en satisfacer las tendencias, puede llegar a creer que va a lograr su felicidad satisfacciendo sus tendencias inmorales, dañinas e incluso asesinas.

Si satisfacer las tendencias es lo que conduce a la felicidad, hay que aceptar que la satisfacción de las tendencias tiende a la felicidad.

En el sentido profundo de la lógica que subyace a este silogismo, su estructura se fundamenta en asumir que hay una tendencia hacia la felicidad, sin embargo, definir la felicidad como satisfacción de la tendencia a la felicidad, es no definir nada.

¿Usted qué piensa?

¿Consiste la felicidad en satisfacer las tendencias?

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    May 15th, 2009 at 1:31 pm   edit

TEMA: FELICIDAD 5

Ya he comentado la importancia de considerar la mediación de la consciencia para encontrar en qué consiste la felicidad, tal como la entendió Porfirio Miranda siguiendo a Hegel.

El siguiente pasaje de la obra Hegel tenía Razón nos permite dar continuidad al problema que ya veíamos antes, en el que se cuestionó el concepto de la felicidad vinculado con las tendencias, ahora continuaré con el análisis sobre el tema de la felicidad en su relación con la idea del propio provecho. Leamos primero a Porfirio Miranda.

“Está muy divulgado, sin duda para justificar cada uno su propio egoísmo, el dogmatismo que dice que en el fondo y en última instancia el único móvil del hombre es la búsqueda del propio provecho. En primer lugar, ese dogma no dice nada porque no consigue darle significado a la expresión ‘propio provecho’. Pero en segundo y principal lugar, ese dogmatismo se refuta a sí mismo cuando, a la pregunta ¿Cómo es eso de correr a morir por su propio interés?, acaba respondiendo que el espíritu encuentra satisfacción en realizar actos totalmente desinteresados. Esos son vistosos malabarismos de lenguaje, sin contenido real de ninguna especie. En realidad están reconociendo así, lo confiesen o no lo confiesen, que el hombre es capaz de actuar sin el móvil de la búsqueda del propio provecho. Decir que alguien saca provecho de no sacar provecho es un retruécano faceto que se siente exento del obligatorio principio de no contradicción.

Para hablar de ‘tendencia’ hacia el propio provecho, el dogma mencionado necesita fiarse de la introspección, pues ninguna tendencia es dato empírico, ni siquiera la tendencia a comer, llamada hambre. Pero si nos fiamos de la introspección, ahí encontramos otros móviles, aparte del propio provecho, lo cual basta para refutar el dogma de marras, pues según éste el único móvil es el del propio provecho.”

El pasaje es más profundo de lo que en principio parece y su interpretación puede tornarse un tanto oscura si no comentamos algunos elementos mínimos de análisis en los que podemos apoyarnos.

Miranda cuestiona la tesis del propio provecho por lo menos en tres niveles distintos: lingüístico, lógico y ontológico (ordenados del más simple al más complejo).

Cuestionamiento lingüístico. Quien defiende la tesis del propio provecho para referirse a la felicidad, utiliza categorías sin contenido semántico.

Cuestionamiento lógico. Quien defiende la idea de que el único móvil del hombre es el propio provecho, cuando tiene que aclarar cómo se aplica esta tesis a los actos desinteresados (filantrópicos, amorosos, heroicos, etc.) en sus silogismos comete una contradicción lógica.

Cuestionamiento ontológico. La categoría “propio provecho” no es un dato empírico, es producto de la introspección, la consciencia es la que conceptualiza algo como “propio provecho” para sí misma, por tanto, el móvil de los actos de una consciencia es el producto de la propia consciencia.

Este último cuestionamiento nos permite reflexionar sobre la idea de la autodeterminación de la consciencia, concepto que en la filosofía se desarrolló a partir de la reflexión sobre el problema de las causas y de la libertad y autonomía.

Comparto brevemente información que ayudará a comprender en qué sentido Miranda sigue a Hegel para hablar de la felicidad como vinculada con la consciencia y el espíritu y cuestionar la idea del propio provecho.

El problema tiene sus antecedentes en las discusiones sobre la constitución del hombre, sobre aquello que propiamente le caracteriza y que debería por tanto ser su actividad constitutiva. Los griegos pensaron en ella como el ejercicio de la razón-lenguaje y como el arte de persuadir con la verdad y el bien.

En el libro VII de la República, Platón se pregunta acerca de las causas y concluye que la causa de lo que es, es de igual forma causa de sí misma. Así llega a la demostración de que existe una causa de sí misma que él identifica con Dios.

No sólo Aristóteles retomó ese argumento en la Metafísica, siglos después Duns Scoto en el Tratado del primer principio también lo retomó y desarrolló, y con él Tomás de Aquino y la escolástica.

Desde Platón se pensó que así como podía pensarse que la esencia de la divinidad o de Dios era ser causa de sí misma o principio de sí mismo (causa sui-principium sui), de igual forma se pensó que lo característico del hombre era que su parte racional de fuera causa o principio de sus actos.

Esta idea subyace incluso a la categoría de autonomía kantiana y, por supuesto, a la idea que estamos tratando, porque al comprender que la categoría “propio provecho” es producto de la instrospección de la consciencia, también podemos comprender que lo que se realiza a nombre del “propio provecho”, se hace a partir del autoconvencimiento, de la persuación interna, de la aceptación racional, se acepte o no.

Lo fundamental de esta reflexión es que nos obliga a aceptar las consecuencias lógicas. si todo lo que hago bajo el supuesto del “propio provecho”, lo sepa o no, es ya producto de un ejercicio racional previo, soy responsable éticamente de lo que haga.

En esto el argumento supera la visión platónica que dispensa del mal a algunos por considerar que lo cometen por ignorancia y quizás también cuestiona en sus fundamentos las tesis de los que basados en la idea del inconsciente llegan a dispensar de la responsabilidad ética al hombre, con relación a su conducta.

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    May 29th, 2009 at 10:26 am   edit

TEMA: FELICIDAD 6

Distingamos ahora entre dos categorías de la ética. Para ello, apoyemos el argumento en una cita de Miranda:

“La moral es fin, el prójimo es fin. Ignoran por completo su oficio y no han leído a Kant, no digamos a Hegel, aquellos moralistas que piensan que la observancia de la moral es un medio para la consecución final de la felicidad. Todavía no han entendido la diferencia entre imperativo absoluto e imperativo condicionado. De Dios no saben nada.”

Las dos tesis de Miranda son, por tanto, 1) La moral es fin; y, 2) El prójimo es fin.

Obsérvese que si bien en la afirmación hay una asunción del silogismo teleológico (es decir, del fundado en la idea de télos-fin), en ella también se supera la visión de los cínicos y de los estóicos (Diógenes Laercio daba cuenta de ello) que vinculaban la felicidad con la autarquía o autosuficiencia del sabio, al que le bastaba ser virtuoso para lograr la felicidad.

El imperativo condicionado es aquél que la consciencia en su autodeterminación elige realizar por conveniencia, el que puede o no cumplir sin cargo de consciencia porque no implica necesariamente un acto contrario a la ética; es el imperativo que se cumple no por una obligación ética, sino por un cálculo. En este sentido es más cercano a la idea que Hobbes tenía de la razón humana, la razón precisamente como cálculo.

El imperativo absoluto o categórico, es aquél que la consciencia está obligada a cumplir de manera ineludible, por ejemplo, “No matarás”; de allí que Miranda, al advertir que el contenido ético de los imperativos que algunos identifican como mandatos divinos, concluya que quien no tiene clara la diferencia entre imperativos condicionados y absolutos, no sabe nada acerca de Dios.

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    June 8th, 2009 at 9:54 am   edit

TEMA: FELICIDAD 7

¿Qué quería decirnos Miranda cuando hablaba de Dios al reflexionar sobre la felicidad? Citemos unas partes de su texto.

“El apriorismo eudemonista ha logrado divulgarse tan irreflexivamente, que los teólogos han postulado como meta y fin último del hombre una beatífica visión de Dios. Beatífica significa: que hace feliz.

Siendo Dios un ente espiritual, hablar de ‘verlo’ no pasa de ser una metáfora, y en un asunto tan serio como éste no hay lugar para literaturas. Aducir como aval la expresión de San Pablo que dice que lo veremos ‘cara a cara’ (1 Corintios 13,12), es algo que un tratadista concienzudo no debería hacer, sabiendo que Dios no tiene cuerpo. El mismo Pablo, en su primera carta a Timoteo, expresamente advierte: ‘al cual ninguno de los hombres ha visto ni lo puede ver’ (1 Tim 6,6).

Lo mismo advierte San Juan, haciendo temáticamente constar que Dios es conocible sólo a través del amor del prójimo: ‘A Dios nadie lo ha visto nunca; si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor está en nosotros a la perfección’ (1 Juan 4,12).

… cuando nuestro versículo añade que, si reina el amor del prójimo, ya nuestro amar-a-Dios ha llegado a la perfección, lo que evidentemente quiere decir es que no hay un conocimiento de Dios más allá de ése.”

Como podemos advertir a partir de la lectura de las citas anteriores, Miranda asumió no una concepción teológica dogmática de la divinidad, sino ética (con ello no estoy afirmando que una concepción teológica no pueda ser ética).

Para él, el camino hacia el conocimiento de Dios no consiste en la contemplación ascética o mística sino en el cumplimiento de los imperativos categóricos o absolutos en nuestras relaciones con los demás, en el aquí y en el ahora.

Al fundamentar la felicidad y el fin de nuestros actos en el cumplimiento de los imperativos categóricos, que estamos obligados a realizar con relación a los otros de manera ineludible, nos preparamos para reflexionar sobre el problema de la justicia.

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    June 13th, 2009 at 4:20 am   edit

TEMA: FELICIDAD 8

1. ¿En que sentido argumenta Miranda en contra de la tesis que afirma que el fin del hombre es la felicidad?
A mi parecer Miranda argumenta en contra de esta tesis desde muchos ángulos, al más puro estilo de la filosofía. Algunas van desde afirmar que la felicidad de entrada es algo indeterminado, no es ausencia de dolor, no es tener lo necesario, no basta con conceptualizarla como una idea, etc. Pero a mi manera de ver el más tajante de sus argumentos, es que si realmente la felicidad fuera la finalidad del hombre, las demás personas deberían de ser únicamente medios para lograrla, útiles o herramientas, y esto NO es así. Si así lo fuera, no se podrían explicar los actos de bondad que suceden entre las personas, donde en la mayoría de los casos, quien hace un bien a otro puede exponer su salud, el confort e inclusive a veces hasta la propia vida. Además Luis Brito (2000) también agrega otra pista: “la palabra nos delata”, el hombre habla, no solo se comunica como los animales, por ejemplo, es posible escuchar a un hombre su sentir, decir “-esto es bueno para mi”, bien, decirlo es una crontradicción si consideramos la felicidad como fin humano, porque si fuera así no habría por que decirlo, dice Brito : “el lenguaje es ético, la palabra busca lo objetivo”, y esto nos dice que el ser humano no es individuo aislado en un medio, del cual extraer algo como la felicidad, sino que es un ser en relación. Darle valor así al projimo, tanto como a uno cambia el sentido de lo que puede ser la finalidad del hombre.
Con la aportación de Brito, podemos acercarnos en el pensamiento de Miranda sobre la felicidad: la felicidad NO es la finalidad del hombre, simplemente porque la finalidad es mi PRÓJIMO, y esta si se sostiene con argumentos. Al considerar al prójimo como mi finalidad, dejamos a un lado el instinto grupal de conservación de la especie, mi propio provecho, etc., y pasamos a otro nivel, el de la ética.

2.a ¿La persona cultivada puede ser más capaz que el inculto para gozar de las bellezas naturales?, ¿Gozar de una belleza natural requiere de la mediación de la consciencia?
Esta pregunta es interesante por dos razones, la consciencia sí interviene para la apreciación de la belleza, es así que un animal, un niño o alguien inculto no puede apreciar el arte o la belleza natural de la manera que lo hace un adulto cultivado, ahora bien, la diferencia entre el niño o el inculto y el animal es que los primeros dos sí pueden desarrollar la consciencia, y está es imprescindible para apreciar el arte, entre más conocimiento se tiene sobre una obra y sus relaciones, se puede gozar más. La consciencia se puede cultivar con educación, no porque la educación determine a la consciencia, sino porque es condicionante y permite que suceda, la educación es un deber ético en todo humano, es una de las cosas que le corresponde como tal. Pero más allá de lo anterior, la segunda razón en importancia de esta pregunta es lo siguiente, quien está cultivado es capaz de apreciar más arte y más belleza natural, pero no por eso es más ético, ni más humano. La cuestión que se propone en torno al concepto de felicidad, es que efectivamente, ¿podría ser uno feliz apreciando arte? Con esto pasamos a la siguiente pregunta del CEF:

2.b ¿Es la felicidad producto de la consciencia?
Yo diría que en la felicidad media la consciencia, Miranda argumenta en contra de lo que es la felicidad natural proponiendo que aquello de seguir las propias tendencias se contradice por donde se le quiera ver, y como tal sostiene la presencia de la consciencia en la felicidad. Yo no diría que la felicidad es producto de la consciencia, porque podríamos darnos cuenta de una dolencia, y no por eso volvernos automáticamente felices, pero si vemos la presencia de la consciencia en la felicidad, misma que la hace diferenciarse del mero placer; el más culto no es por sí mismo el más feliz. La mera consciencia no hace la felicidad, la consciencia puede responder a un ¿cómo?, pero lo moral, la autoconsciencia (Brito, 2000) responde los ¿para qué?, y es aquí donde hablamos ya en términos de lo que estamos buscando: finalidad. Siguiendo a Brito (2000), quizás la felicidad es un intrigante patrimonio del ser humano, que funciona como señal de que las condiciones están siendo trascendidas, pero como señal, llegamos a lo que Miranda valientemente concluye: la felicidad es secundaria a la ética, pone de ejemplo el matrimonio: “el cónyuge es fin (…) están muy por encima de esa futulesa llamada la felicidad”.

3.a. ¿La felicidad tiene que ver con la moral?, ¿es diferente la felicidad del ser humano moralmente bueno de la felicidad del ser humano que no tiene esa condición?
Ya vimos que gracias a Miranda, afirmamos que la felicidad tiene que ver con la moral y no con las tendencias naturales, e inclusive no está determinada por la consciencia, que puede ser utilitaria, ahora bien, si hablamos de moral, estamos dejando a un lado lo subjetivo y ahondamos en imperativos categóricos, es por eso que no podemos hablar de la felicidad de uno versus la felicidad de otro, o de niveles de felicidad. En cuanto a moral, Brito (2000) afirma: “lo ético viene de fuera, viene de otro”, coincide con Hegel en que lo que le faltó a Kant es que uno deja de buscar la búsqueda del propio provecho solo cuando se tiene a los demás tan importantes como a uno, por lo tanto, si la felicidad tiene que ver con la moral, la felicidad necesariamente debe tener relación con el prójimo.

3.b ¿Hay alguna relación entre el ejercicio de la consciencia y la moral?
Bueno, aquí se menciona “el ejercicio” de la consciencia, habrá que definir a qué se refiere con ejercicio, es correcto que hay relación entre la consciencia y la moral, pero justamente la segunda tiene que ver con “ejercicio”, con la acción. Brito sostiene que la ética es una acción que nos hace humanos: “el deber ser en realidad está sucediendo”, no es la autoconsciencia la que determina al ser humano, es la decisión que se hace ante ella, pudiendo o no responder, resultando en la autodeterminación (Brito, 2000)

4. ¿Consiste la felicidad en satisfacer las tendencias?
Miranda apela radicalmente en que no, mencionando claramente que en primer lugar, las tendencias se contradicen unas a otras, por ejemplo, si satisfago el hambre, no estoy satisfaciendo mi necesidad de dormir, etc. Entonces, ¿cúales de todas las tendencias es la que conlleva la felicidad? En segundo lugar, hay tendencias asesinas o sádicas que obviamente son dañinas al hombre, y por último, Miranda afirma que muchas de las tendencias son aprendidas, y estás al igual pueden ser incompatibles, por ejemplo, la tendencia a robar dentro de un grupo de pandilleros.

5. ¿Qué opina de la cita de Miranda:” la moral es fin, el prójimo es fin”?
En primer lugar, desde mi postura no creo que no se trate de dos tesis sino de una misma; la sentencia es: “el prójimo es fin”, cito a Brito (2000): Es en el derecho del otro (de a fuera) donde se precisa lo que debo hacer, lo que el otro necesita de mi es lo único que me obligo a hacer”. Brito dice que la moral no es un deber ser que nunca es, el deber e realidad es un deber siendo, su contenido cambia como es todo lo que el otro necesita de mi, cito a Brito: “La ética es absoluta, pero su contenido es relativo, va cambiando”. Se trata de una misma tesis, y con esto al final tejemos lo que podría ser conclusión de Miranda sobre la felicidad, la felicidad no puede ser la finalidad del ser humano, porque la finalidad del ser humano ésta en el prójimo.

6. ¿Qué quiere decirnos Miranda cuando habla de Dios?
Interesente pregunta porque además de todo el recorrido sobre la felicidad, Miranda se detiene en algo más, que quizás y a mi parecer, se trata de uno de los aportes más avanzados en la historia de la filosofía. Si bien, Miranda concluye que el prójimo es la finalidad del ser humano, da otro paso al afirmar que “Dios es conocible sólo a través del amor del prójimo”. Como decía Miranda, esto pertenece a la “ofensiva” de su filosofía, y que mejor que su propia cita para contestar esta pregunta: “Pongamos la hipótesis de suya absurda pero pongámosla… que no fuera malo asesinar, que Dios no prohibiera asesinar, nuestra (auto)consciencia protestaría, estaría tachando de injusto a Dios mismo. ¡Ah no! Es que aquí te estás equivocando sobre Dios; Dios es el que te habla por tu consciencia, es él el que te está diciendo que “eso es injusto” ¡Ese es Dios!”
En la Revolución de la Razón Miranda escribe: “Dios es conocible, es mi fin, el único fin del hombre”, y como progresamos en su cuestionamiento, antes de eso afirmó que el prójimo es el fin, esto se explica en la siguiente cita: “El otro no puede ser mirado como fin si no es mirado como identificado con Dios”
Héctor Susarrey

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    June 13th, 2009 at 10:59 am   edit

TEMA: FELICIDAD 9

Héctor Susarrey

Gracias por compartir tus interesantes reflexiones, comparto ahora las que me han surgido de leer tu escrito.

Primero, un detalle que sé que conoces bien. Hay que tener presente siempre que desde Kant, en el lenguaje filosófico hemos convenido en distinguir entre moral y ética. Hay partes en tu argumentación en que puede interpretarse que utilizas los dos términos como sinónimos.

La ética se fundamenta en la autoconsciencia, por ello sus prescripciones tienen prentensión de universalidad y decimos que imperan de manera categórica y no cambian. “NO MATARÁS”, es un imperativo categórico que nunca cambiará.

La moral se fundamenta en lo consuetudinario, en las culturas, en las tradiciones, en las costumbres, y por eso ha cambiado, cambia y cambiará siempre según el tiempo y el lugar.

Segundo. Retomo la cita que nos compartes de Brito al decir que “lo ético viene de fuera, viene de otro”.

¿Qué significa que lo ético viene de otro? ¿qué significa que viene de fuera cuando hemos dicho que proviene de la autoconsciencia?

Si se acepta que la ética tiene su fundamento en la autoconsciencia, la cita se aclara.

Viene de fuera, sólo en tanto que la interpelación del otro lo hace a uno consciente de su propia humanidad y de la obligación absoluta para responder a la necesidad del otro.

Las lágrimas del que sufre la injusticia o la desgracia, el hambre del que sufre la miseria, el silencio del que sufre la represión, la mano del que te pide alimento en la calle, el llanto del huérfano y de la viuda, el vacío del que tirado en la calle lo ha perdido todo hasta el respeto por su propia dignidad, el arrepentimiento del que te pide perdón porque te ha dañado, son la interpelación que exige de uno una respuesta ética irrenunciable.

La causa de la consciencia de sabernos obligados a responder, es cierto, proviene de la interpelación del otro.

La consciencia de esa obligación, viene de caer en la cuenta de que somos responsables.

Tercero. Esta reflexión acerca del otro aclara también por qué Miranda defendió el paradigma cristiano.

Lo defendió no por razones teológicas, sino por razones éticas.

Las tesis de Miranda respecto del cuestionamiento de la obligatoriedad de las prescripciones injustas de una supuesta divinidad a la que no le importa la injusticia interhumana hacen que recordemos las posturas de Guillermo de Ockham y Martín Lutero, y buscan persuadirnos que estamos obligados a llevar a sus últimas consecuencias la práxis del imperativo categórico.

Práxis que permite dilucidar si estamos ante el imperativo de la Divinidad expresado en la autoconsciencia ética que trasciende al hombre y se fundamenta en la dignidad de la humanidad o si estamos ante el imperativo de un fetiche de Dios creado a imagen y semejanza del hombre por los practicantes o líderes de una religión que se ha construido una divinidad ad hoc.

Cuarto. Lo que estamos analizando es muy importante porque supera la filosofía aristotélica, para la que el otro, es otro igual. Cuando Aristóteles dice en el libro V de la Ética Nicomaquea que la justicia es con respecto a otro, se refiere a otro varón ateniense, libre, dueño de mujer, de casa y de esclavo, miembro de la comunidad política.

La categoría aristotélica del otro no es como nosotros la entendemos ahora.

El concepto que se usa para describir la práxis ética de Jesús, habla precisamente de su respuesta ética con la muchedumbre que los griegos discriminaban y excluían.

Quinto. La mayoría está de acuerdo en aceptar la obligación ética que tenemos con el otro, siempre y cuando hablemos de otro que es bueno, justo, etc.

Responder al bien con bien es lo común. Ya Sócrates y Platón hacían de éste un problema filosófico. ¿Debe hacerse injusticia al que nos trata injustamente? Respondieron que no; sin embargo, no fueron más haya de su propio paradigma, legitimaron que la justicia no se ejercía con el otro diferente: la mujer, el niño, el esclavo, el extranjero, etc.

¿Qué pasa cuando el otro es malo, injusto, cínico, criminal, cuando está mal de sus facultades mentales?

¿Pierde su calidad de otro para conmigo porque él no se autodetermina por el contenido ético de su consciencia?

¿Se elimina la obligatoriedad ética que me liga a él porque no es bueno ni justo?

Así pensaba Locke, para él, el que no se comportaba conforme a la razón era como una fiera a la que debía dársele muerte.

Ese aspecto que resolvieron Sócrates, Platón, Jesús y Gandhi, con un final trágico y no siempre aceptable o comprensible, es el que muestra con mayor fuerza la obligatoriedad del imperativo categórico.

Ahí tenemos una tarea para toda nuestra vida, que quizás muchos no alcanzaremos a realizar, por eso aún es un problema filosófico con implicaciones en la conformación del fin e ideal de la humanidad.

Ante ese problema nos vemos en la necesidad de reflexionar ya no sólo sobre el concepto de felicidad sino ahora acerca del de justicia a favor del que argumentó Miranda, lo que haremos a partir de la semana próxima.

Nuevamente gracias por tus reflexiones.

2 Respuestas a “Felicidad”

  1. CEF Admin Says:

    1. El tema de la felicidad.

    1.1 El punto de partida.
    Un primer enunciado sobre la felicidad: el proponer la felicidad como fin, es inmoral (PM)
    Aquí quedaría apuntado lo siguiente: a) a lo largo de la historia humana, el pensamiento de los hombres ha formulado varias definiciones de lo que se imaginan como la felicidad; b) entre las definiciones existentes, están aquellas que la definen como el logro de un “provecho propio”; c) el que conformaría un fin, exclusivo y excluyente; d) a favor del individuo, en singular. Considera así, una definición de felicidad por la que ésta es postulada como fin y por lo cual, cualquier cosa podrá ser utilizada como un medio para lograrlo.

    ¿Por qué inmoral? Porque tratar a los hombres como medio es la esencia y el contenido de la inmoralidad (PM) Supone que al formular tal finalidad cualquier cosa puede ser considerada un medio subordinado a la realización de dicho fin.

    El análisis se desarrolla en el marco y en el margen de la historia de la filosofía. Se transita por las distintas escuelas que la conforman y enfocan primordialmente el análisis de las ideas. Sin embargo, vale apuntar que se trata del pensamiento en la historia y no solo de las nociones que flotan en un vacío espacio temporal. Se trata de ideas y expresiones de hombres ubicados en el mundo en una época. El pensamiento de aquellas escuelas filosóficas transita a través de la historia y por lo cual se interesa en preguntar: ¿abandonaron el mundo? ¿Fueron hombres de acción y discurso?

    Esto tiene su interés porque al paso del tiempo, toma lugar una distancia, cada vez más divulgada, entre el pensamiento humano llamado filosofía y la historia donde se presenta el hombre de acción y pronuncia su discurso. Así, advertir que el tema de la felicidad, no solo queda reflejado en la historia del pensamiento, sino que también es pronunciado, aparece y se propone en la historia de los hombres de acción en el mundo. Como no es posible transitar por la historia toda, conviene al menos apuntar, aunque de manera limitada, la referencia al contexto, al momento histórico en que se presentan.

    Referir las definiciones particulares de las antiguas escuelas filosóficas tiene el propósito de rescatar el lugar y tiempo durante el cual se forman y difunden. La historia es una condición humana; conforma un marco de referencia para la comprensión. Sin duda, es difícil dibujar en pocos rasgos una época; y no es un propósito en para estas páginas. Tan solo anotar aquellas características más relevantes de la época por la que transitan y algunos elementos formulables como comunes a las elaboraciones más citadas: estoicos, escépticos y epicureistas.

    MTRO. JOSÉ LUIS VERDÍN JIMÉNEZ.

  2. ADAM Says:


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