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Justicia

February 5th, 2010 by CEF Admin | Print
  1. http://www.gravatar.com/avatar/06b89d58c953ac734a8f11ebd90ed18d?s=32&d=http%3A%2F%2Fwww.gravatar.com%2Favatar%2Fad516503a11cd5ca435acc9bb6523536%3Fs%3D32&r=GCEF-Miranda Says:
    June 15th, 2009 at 3:03 pm   edit

TEMA: JUSTICIA 1

Como quedó dicho antes, ahora hablaremos acerca del concepto de la justicia como lo entendió Miranda. Primero revisemos una larga cita de su obra que nos centra, desde posturas contemporáneas, en la definición clásica y en su crítica.

“Luhmann y Habermas coinciden en hacerles a nuestras modernas democracias una recomendación deleznable: resolver los problemas y conflictos prescindiendo de la verdad y de la justicia. Volveremos sobre eso después, ni merece atención prioritaria una recomendación a la que el formidable oleaje de nuevos movimientos y organizaciones no gubernamentales no piensa ni remotamente hacerle caso. Lo que sí constituye uno de los hechos históricos más dignos de atención es que la civilización… haya conseguido sus mayores avances precisamente en nombre de la justicia pese a que la definición vigente de justicia (’Dar a cada cual lo suyo’) es una pseudodefinición totalmente desprovista de contenido.

Evidentemente los pueblos sabían que la justicia consiste en otra cosa.

En efecto, esa pseudodefinición de los juristas romanos es una mera evasión, un concepto enteramente vacío, no dice en realidad nada, pues no indica qué es lo de cada cual, qué es ‘lo suyo’. Es una finta de definición, un ademán que permite desahogar el pathos pero no expresar el contenido de la idea de justicia.

Era imposible que nos dijeran qué es la justicia unos señores que estaban convencidos de que la esclavitud no es injusta, de que la esclavitud no es objetable.

Nótese además que, por su misma formulación, la frase ‘a cada cual lo suyo’ claramente da por inobjetable, por bien adquirida, la existente distribución de los bienes y del poder, más aún, cuida que no se altere, procura que cada cual conserve ‘lo suyo’. Supone que la justicia no tiene nada que decir en contra de lo existente, en contra de lo ya adquirido (por los medios que sea), en contra de una sociedad en que unos son ricos y otros son pobres, vamos ni siquiera, como decíamos, en contra de una sociedad en que unos son amos y otros son esclavos, pues el amo siempre podrá alegar que el esclavo es ’suyo’.

Es muy importante advertir que quien decide atenerse a lo que ya existe da muestras de la misma perplejidad y carencia de un contenido positivo que en seguida observaremos en la concepción aristotélica de la justicia. Quien no tiene nada específico que decir, simplemente deja todas las cosas como están.

Aparte del concepto romano existía el aristotélico, pero éste es de lo más decepcionante que ha habido. Es una salida de perplejidad. Lo justo viene a consistir en no ser ni cobarde ni temerario, ni despilfarrador ni tacaño, ni glotón ni anoréxico, ni borracho ni abstemio, ni mustio ni fanfarrón, etc. Puras negaciones que no arrojan nunca un contenido positivo para el concepto de justicia. ‘Sacar el término medio’ es lo que siempre dicen los que no tienen nada propio que decir. Repetimos: no podía decirnos qué es la justicia un pensador que aprueba la esclavitud.

Queda claro que Miranda enfatiza:

1.- La civilización ha avanzado por lo que ha logrado en nombre de la justicia.

2.- Para resolver los problemas y los conflictos de las modernas democracias no debe prescindirse de la verdad y de la justicia.

3.- ‘Dar a cada cual lo suyo’ es una pseudodefinición totalmente desprovista de contenido, porque no indica qué es lo de cada cual, qué es ‘lo suyo’.

4.- Es objetable, no necesariamente bien adquirida, la existente distribución de los bienes y del poder, por ello puede alterarse.

5.- Es justo cuestionar lo existente, lo ya adquirido, cuando es cuestionable.

6.- La definición arisótélica de la justicia como justo medio se fundamenta en negaciones, nunca en un contenido positivo.

7.- Apoyar un argumento en ‘el término medio’ es lo que siempre hacen los que no tienen nada propio que decir.

He aquí las primeras cuestiones que deja asentadas Porfirio Miranda. Nótese que aún no ha propuesto qué entiende por justicia. En su lugar, hasta este primer momento ha cuestionado la definición clásica aceptada por griegos y por romanos, y ha dejado claro que comprender el tema de la justicia es trascendente para el hombre, puesto que el avance de la humanidad ha pasado por la lucha de los hombres por la justicia.”

¿Usted que piensa al respecto?

1.- ¿Está de acuerdo con pensar que la historia de la civilización ha avanzado por la lucha por la justicia?

2.- ¿Qué opinión le merece el afirmar que resolver los problemas y los conflictos de las modernas democracias debe considerar la verdad y la justicia?

3.- ¿Para usted decir que la justicia consiste en ‘dar a cada cual lo suyo’ es una pseudodefinición sin contenido?

4.- ¿Está de acuerdo con la objeción a la existente distribución de los bienes y del poder?

5.- ¿Acepta que es justo cuestionar lo existente, lo ya adquirido, cuando es cuestionable, o no?

6.- ¿Qué dice de la crítica a la definición arisótélica de la justicia como justo medio? ¿Para usted también son sólo negaciones, sin contenido positivo?

7.- ¿Piensa que hay otro argumento por el que pueda defenderse el concepto del ‘término medio’, sin que pueda ser descalificado diciendo que no tiene nada propio que decir quien así argumenta?

Hasta aquí las reflexiones de hoy. En los próximos comentarios buscaremos clarificar en qué consiste la definición de la justicia con la que buscó persuadirnos Porfirio Miranda.

  1. http://www.gravatar.com/avatar/a986b589b50cb2760248745235372361?s=32&d=http%3A%2F%2Fwww.gravatar.com%2Favatar%2Fad516503a11cd5ca435acc9bb6523536%3Fs%3D32&r=GHéctor Susarrey Says:
    July 11th, 2009 at 12:28 am   edit

TEMA: JUSTICIA 2

Agradezco mucho los comentarios hacia mi exposición anterior, sobretodo por lo extenso en que aglomeré los temas y que en verdad volvía sumamente difícil discutir y retroalimentrar cada uno de ellos; y para no cometer el mismo error, me da gusto ver que ahora tengo tiempo suficiente para abordar el siguiente tema: La Justicia:
1. ¿Está de acuerdo con pensar que la historia de la civilización ha avanzado por la justicia? Creo que aquí hay dos cosas, primero, estoy completamente convencido de que la historia SI ha avanzado, es decir, mejorado. Esto es importante porque los actuales investigadores como los que desenmascara Miranda, tales como Luhmann y Habermas, escépticos que obedecen a la visión general del postmodernismo en el que vivimos aún hoy, simplemente dudan si estamos avanzando. Ya Miranda a desmentido sobre ello en su artículo sobre Esceptiscismo para la revista La Jornada Semanal, un ejemplo es el de Gadamer quien dice cosas como “Sólo podemos entender las convicciones de manera diferente pero no mejor”. Para quien no se ha dado cuenta del Imperativo Moral que propone Miranda, llegan a hablar de que en la vida no hay mejoría, no hay nada mejor ni peor, sólo hay, sólo son eventos que suceden y que responden a un equilibrio natural, etc. Es obvio que estos autores lo afirman en la teoría pero no en la práctica, puedo asegurar que ninguno de ellos cree que la mujer no pueda votar, que los negros, hispanos o asiáticos, así como los enfermos mentales o los discapacitados no so seres humanos, que la esclavitud es correcta, etc., todos logros de la civilización. Por supuesto que la civilización ha mejorado. Ahora bien, pasamos al segundo punto, ¿qué la ha hecho mejorar? ¿qué se ha mantenido vigente a pesar del escepticismo, del hedonismo, etc. que viene y va?, ¿qué se ha mantenido presente con el avance de la civilización? La respuesta se haya en el Imperativo Moral, de este se desprende en acción la justicia. Justicia es tratar a todos y cada uno como fin, y no como medio, y en eso no puede haber cálculos ni provechos. Hoy sabemos que una mujer tiene derecho a votar, pues en el nombre de la justicia decimos: en su derecho de votar de la mujer, es lo único que me obligo a hacer, porque el otro es mi finalidad. En el derecho humano del negro, del hispano, del asiático, del discapacitado, del enfermo mental, del esclavo, de los que no nacen todavía, etc., es lo único que me obligo a hacer, pues ellos son mi finalidad. “Es en el derecho del otro donde se precisa lo que debo hacer, lo que el otro necesita de mi es lo único que me obligo a hacer” (Brito, 2000)
2. ¿Qué opinión le merece el afirmar que resolver los problemas y los conflictos de las modernas democracias debe considerar la verdad y la justicia? Qué es absolutamente correcto, los problemas no se pueden abordar desde la democracia misma, Miranda afirma que la ley y el gobierno no se sostienen ni por consenso ni por legislación, sino por moral, el Imperativo Moral es el que dice que una ley es injusta o que un presidente elegido injusto es ilegítimo, que venga por el procedimiento de la democracia no es suficiente, y para ello Miranda menciona a Nixon y Color di Melo como ejemplo. Intentar resolver problemas democráticos con meras formalidades y procedimientos es, como dice Miranda “creer en ritos mágicos”, y dice Miranda completamente acertado, hoy en día con las atrocidades actuales y pasadas como el nazismo o el stalinismo, el mundo no puede darse el lujo de prescindir de los contenidos y seguir resolviendo los problemas con ritos mágicos.
Dejo este comentario hasta aquí por el momento. Muchas gracias.

  1. http://www.gravatar.com/avatar/7fe92056ad4234fd60068a6f4e234c42?s=32&d=http%3A%2F%2Fwww.gravatar.com%2Favatar%2Fad516503a11cd5ca435acc9bb6523536%3Fs%3D32&r=GCef-Miranda Says:
    July 12th, 2009 at 9:52 am   edit

TEMA: JUSTICIA 3

Héctor Susarrey, nuevamente le agradezco su amable e interesante comentario. Comparto con usted unas reflexiones con relación a la concepción de la justicia de Porfirio Miranda.

Tiene usted razón respecto de la importancia que para Miranda tiene el concepto de la justicia para comprender su concepción de la historia. En su momento trataremos el tema con profundidad. Por ahora centremos nuestra atención en el concepto mismo de la justicia.

Para Miranda, puesto que la concepción romana, aristotélica y medieval carecen de un verdadero concepto de justicia, se ha derivado trivialmente de esa ausencia la iniciativa luhmanniana y habermasiana de resolver los problemas y los conflictos prescindiendo de la justicia (y de la verdad), la iniciativa de sustituir la justicia por el consenso.

Esos autores buscan convencernos de que no sabemos lo que es justicia, y de que debemos atenernos a lo que la mayoría decida, prescindiendo de si es justo o injusto.

Sin embargo, a decir de Miranda, sí estamos obligados a detenernos un momento en pensar qué implica la afirmación de que el mensaje de Luhmann y Habermas es exhortarnos a resolver los problemas prescindiendo de la verdad y de la justicia.

Cierto es que Luhmann y Habermas coinciden en recomendar a las democracias modernas resolver los problemas pres-cindiendo de la verdad y de la justicia, aunque con matices distintos. Luhmann sustituye la verdad y la justicia por la coherencia y autorreferencia de los sistemas, y Habermas, por el consenso.

El problema es anterior en la línea del tiempo, Alexis de Tocqueville, en La Democracia en América, ya había mostrado que un riesgo de la democracia es la tiranía de la mayoría.

De acuerdo, los procedimientos no legales, electorales, etc., no son ritos mágicos que aportan contenido ético a los acuerdos que no lo tienen. Por ello, lo importante cuando se habla de justicia es el contenido de lo aprobado, acordado o votado por la mayoría.

Unos detalles mínimos respecto de su comentario.

En el punto 1 usted escribe que Porfirio Miranda propone un imperativo moral.

Aunque entiendo el sentido de sus palabras, muy respetuosamente comento que es cierto que él atestigua en su favor, sólo hay que matizar diciendo que no es propuesta de él el imperativo moral.

Tanto Kant como Miranda no hacen otra cosa que invitarnos a “caer en la cuenta” de que el imperativo moral nos impera, es decir, que no pretenden que sea sólo un concepto teórico o una idea, o un producto intelectual del nivel óntico, sino que buscan persuadirnos que en el nivel ontológico ese imperativo categórico es la condición de posibilidad de toda nuestra práxis ética y que, por tanto, está más allá de que una consciencia lo proponga o no, no es una cosa para la consciencia ética sino su condición de posibilidad, como he dejado dicho.

Por último, en el punto 2, usted escribe que “un presidente elegido injusto es ilegítimo”.

El problema es más profundo. Siguiendo ese ejemplo, el problema fuerte proviene de que una elección puede ser jurídicamente, legalmente o consuetudinaramente justa y no justa en el sentido ético.

El problema es que los procedimientos por los que se decreta o legisla o vota algo pudieran estar reputados como justos por las leyes, por la jurisprudencia o por la costumbre, sin que necesariamente su contenido resguardara la dignidad humana. Siendo entonces injustos en su contenido ético.

Lo anterior aclara cualquier proceso judicial por el que se haya enjuiciado o condenado a alguien a una pena injusta por un procedimiento judicial o consuetudinario a modo; por ejemplo el seguido contra Sócrates, del que da cuenta la Apología de Platón.

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    August 2nd, 2009 at 10:38 pm   edit

Muchas gracias por las aclaraciones a mis reflexiones, coincido con ellas plenamente. Continuo con los cuestionamientos propuestos:

3.- ¿Para usted decir que la justicia consiste en ‘dar a cada cual lo suyo’ es una pseudodefinición sin contenido?

Correcto, se trata de una definición meramente subjetiva, pero sobretodo no se trata de una pseudodefinición, sino de una tesis que se contradice, asume que todos tenemos derechos diferentes, los de un indígena, de un discapacitado o los de un reo, y eso es incorrecto. Toda tesis escéptica o subjetiva no puede constatar una teoría, se derrumba ahí donde dice: “Lo único que no es de cada cual, es la tesis de que para cada cual lo suyo”. Con esta anulación parecieran justificar el grueso de barbaridades como por ejemplo, lo suyo del indígena es vivir en el analfabetismo y la pobreza, lo suyo del delincuente es estar en la cárcel de por vida, etc.; se vuelve un concepto no de ausencia de justicia, sino antijusto, que bien nos hace ver Miranda, cuando afirma que la esa definición está a favor de la actual distribución de bienes, misma que es injusta, y por lo tanto, está a favor de la injusticia.

4.- ¿Está de acuerdo con la objeción a la existente distribución de los bienes y del poder?

Si, nadie que considere la tesis: “el prójimo es fin” puede aceptar la actual distribución de bienes. En la misma línea, tampoco se puede aceptar las cadenas perpetuas, mucho menos la pena de muerte, ni el consenso como base de una pseudodemocracia que se atreve a poner a votación el verdadero derecho de las personas, tampoco se puede tolerar la corrupción ni la negligencia laboral entre otras. La falla teórica se encuentra, como bien Miranda, en creer que la justicia es opcional y no obligatoria, por ejemplo, que la suerte que tiene el reo condenado a 100 años me duele, pero que no me obliga, es decir, no escojo responder a hacerle justicia. Miranda dice que lo justo implica insoslayablemente obligación. Obligación significa, como nos ayuda Brito ligarse o relacionarse con el que tengo delante (ob-ligare).

Ahora bien, quizás cabe aclarar una pequeña distinción que parece escapársele a Miranda: los bienes existentes no son un pastel cuyas las rebanadas se encuentran mal distribuidas. El ser humano es capaz de crear excedentes sobre los excedentes, es decir, de invertir en lo invertido, de generar bienes ahí donde no había nada, no podemos negar que el capitalismo es responsable de grandes avances tecnológicos. Pues bien, lo anterior no está peleado con la obligación moral, ésta es universal, puedo invertir en lo invertido y sacar excedentes, siempre y cuando estos sean para mi prójimo.

7.- ¿Piensa que hay otro argumento por el que pueda defenderse el concepto del ‘término medio’, sin que pueda ser descalificado diciendo que no tiene nada propio que decir quien así argumenta?

Coincido con Miranda, “Sacar el termino medio es lo que siempre dicen los que no tienen nada propio que decir” Correcto, quien nos da ese tipo de respuestas no ha planteado bien el problema, nos dicen donde debería estar ubicado el termino en cuestión, pero siguen sin definirnos qué es, es como si alguien respondiera a la pregunta, ¿para qué es esta Lasagna?: ¡ah! yo lo se, en la cocina entre el refrigerador y el lavaplatos.

Muchas gracias, espero atento sus comentarios.

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