{"id":633,"date":"2016-03-03T23:40:58","date_gmt":"2016-03-03T23:40:58","guid":{"rendered":"http:\/\/cefmiranda.org\/esp\/?p=633"},"modified":"2016-06-16T18:14:22","modified_gmt":"2016-06-16T18:14:22","slug":"llegando-a-varese-justicia-y-razon-recordando-a-porfirio-miranda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cefmiranda.org\/esp\/2016\/03\/03\/llegando-a-varese-justicia-y-razon-recordando-a-porfirio-miranda\/","title":{"rendered":"LLEGANDO A VARESE. JUSTICIA Y RAZ\u00d3N RECORDANDO A PORFIRIO MIRANDA"},"content":{"rendered":"<p><strong>Llegando a Varese. Justicia y raz\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p><strong>RECORDANDO A PORFIRIO MIRANDA<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>A quienes, debiendo serlo, no fueron defendidos.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Hugo Aboites<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup><sup>[1]<\/sup><\/sup><\/a><\/strong><\/p>\n<p>En marzo de 1967 ocurri\u00f3 en el norte de Italia un evento tan peque\u00f1o que es perfectamente posible calificarlo de irrelevante. Como lo ver\u00e1n en las fotos, durante varios d\u00edas se reunieron en V\u00e1rese un grupo de j\u00f3venes jesu\u00edtas mexicanos que en esa \u00e9poca estudiaban en Europa. Venidos de Espa\u00f1a, Italia, Francia, Alemania y B\u00e9lgica, se reunieron en una vieja casona casi al pie de los Alpes para discutir algo que era objeto de intenso inter\u00e9s de la mayor\u00eda.<\/p>\n<p>En 1967 la situaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina era de verdadera conmoci\u00f3n. La revoluci\u00f3n cubana cumpl\u00eda siete a\u00f1os de edad y ya hab\u00eda provocado un conflicto nuclear que de haber continuado habr\u00eda tenido un desenlace de incalculables proporciones. El Che Guevara ya estaba en Bolivia, el sacerdote colombiano Camilo Torres se preparaba para encabezar una lucha armada, hab\u00eda guerrillas en Brasil y el progresista Helder C\u00e1mara era tildado por el gobierno militar como \u201cel obispo comunista\u201d de Recife. En Chile, lo que ser\u00eda luego la Unidad Popular se preparaba para sustituir en el poder a la Democracia Cristiana, y Pablo Freire propon\u00eda a las poblaciones explotadas aprender a leer y escribir para poder participar en la historia.<\/p>\n<p>En M\u00e9xico era apenas un a\u00f1o antes del 68. Entre muchos j\u00f3venes y algunos de alma joven, como Revueltas, hab\u00eda la convicci\u00f3n de la necesidad de un cambio profundo. Las crisis de la econom\u00eda y la pol\u00edtica apenas afloraban, pero se hac\u00edan presentes y se desplegaban en un \u00e1nimo de rebeli\u00f3n que invad\u00eda el lenguaje y la m\u00fasica, y pon\u00eda a pmeba las concepciones sociales. Lemercier, Iv\u00e1n Illich y Sergio M\u00e9ndez Arceo converg\u00edan en Cuemavaca, y con la presencia de Erich Fromm tambi\u00e9n estaba all\u00ed la Escuela de Frankfurt; dos a\u00f1os m\u00e1s tarde se les unir\u00eda Pablo Freire. En esta convergencia en la tierra del viejo zapatismo, entre el psicoan\u00e1lisis personal y de grupos sociales, la convicci\u00f3n religiosa, la necesidad de una sociedad desescolarizada y la educaci\u00f3n liberadora, se generaban nuevas ideas y per\u00adcepciones radicalmente distintas de las que se hallaban vigentes en el mundo. Hab\u00eda un claro af\u00e1n de b\u00fasqueda de formas nuevas.<\/p>\n<p>Evidentemente -y este era el principal objeto de la atenci\u00f3n de los partici\u00adpantes en la reuni\u00f3n de V\u00e1rese-, detr\u00e1s de toda esta mezcla de hechos y procesos hab\u00eda corrientes de pensamiento muy fuertes que debat\u00edan a profundidad lo que de manera reiterada aparec\u00eda en la inmediatez del concreto. Porque estaba claro que en los hechos y en los personajes, en los eventos e interpretaciones, una y otra vez aparec\u00edan, se entrecruzaban y encontraban dos grandes humanismos, el marxista y el cristiano. Este constante encuentro por s\u00ed mismo demandaba cambios.<\/p>\n<p>Para muchos, y creo que tambi\u00e9n para Porfirio, la posibilidad de dialogar con el marxismo ten\u00eda como primicia fundamental el rencuentro del cristianismo con sus ra\u00edces fundamentales: el cristianismo como una comunidad originaria, espiritual, pero tambi\u00e9n como una comunidad de bienes y de decisiones, asentada en la solidaridad y defensa de los d\u00e9biles, en el trabajo y la austeridad y en contra de la explotaci\u00f3n y la usura.<\/p>\n<p>Porfirio fue uno de los que con mayor pasi\u00f3n y claridad enfrent\u00f3 este desaf\u00edo. Su libro Hambre y sed de justicia fue, por eso mismo una important\u00edsima contribuci\u00f3n a que en M\u00e9xico y en otras partes el cristianismo tuviera m\u00e1s claro hacia d\u00f3nde ir en ese rencuentro fundacional consigo mismo y luego con el marxismo. No es casual que despu\u00e9s de Hambre y sed de justicia el siguiente libro clave de Porfirio fuera el de Marx y la Biblia.<\/p>\n<p>De esta manera, cuando Porfirio lleg\u00f3 en 1967 a V\u00e1rese tra\u00eda consigo estos dos avances fundamentales de trabajo intelectual, pero adem\u00e1s una experiencia clasista. Su participaci\u00f3n directa en un movimiento social hist\u00f3rico: una huelga obrera en Chihuahua, la de la Pepsi-Cola, que apoyada por estudiantes y jesu\u00edtas<\/p>\n<p>enfrent\u00f3 directa y personalmente a Porfirio con la anquilosada estructura de poder eclesi\u00e1stico aliado a los empresarios locales.<\/p>\n<p>La llegada a V\u00e1rese estuvo rodeada, finalmente, de otro componente de la mayor importancia. Apenas un a\u00f1o antes, en Bavaria, la representaci\u00f3n oficial de la Iglesia cat\u00f3lica hab\u00eda iniciado un di\u00e1logo con el marxismo oficial de los pa\u00edses del Este. Los resultados del primer encuentro entre los establishments de esas dos corrientes fueron sorprendentes.<\/p>\n<p>Primero que nada, el Vaticano declar\u00f3 abiertamente que tanto el marxismo como el cristianismo deb\u00edan concebirse como humanismos, no s\u00f3lo como una religi\u00f3n el uno y como una teor\u00eda econ\u00f3mica el otro. El Vaticano le daba as\u00ed al marxismo un estatus de \u201cpar\u201d, con una posici\u00f3n ciertamente muy distinta a la de la Iglesia de P\u00edo XII, que sigui\u00f3 al extremo una agresiva l\u00ednea anticomunista. Se declar\u00f3 adem\u00e1s, por boca de Koening, uno de los cardenales clave del Vaticano II, que estos dos humanismos no deb\u00edan continuar aislados entre s\u00ed sino dialogar, con base \u201cen un conocimiento muy preciso de la posici\u00f3n contraria\u201d.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup><sup>[2]<\/sup><\/sup><\/a> Y, finalmente, el secretario del Vaticano no dud\u00f3 en reiterar que el marxismo era ben\u00e9fico para el cristianismo porque el ate\u00edsmo era un \u201cmovimiento espiritual\u201d que \u201cejerc\u00eda una funci\u00f3n purificadora respecto del cristianismo, por la cual este deber\u00eda estarle agradecido\u201d.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup><sup>[3]<\/sup><\/sup><\/a> Parec\u00eda as\u00ed que una ventana se abr\u00eda y permit\u00eda que las d\u00e9biles voces de Latinoam\u00e9rica se escucharan y al parecer lograran lo incre\u00edble: convencer de que eran perfectamente v\u00e1lidos los intentos por redescubrir el cristianismo a partir de la explotaci\u00f3n y la liberaci\u00f3n de los pueblos y de que ya no ten\u00edan lugar la indiferencia ni la complicidad institucional de siglos de la Iglesia cat\u00f3lica con los poderosos. De esta manera, con el temor y el temblor de muchos, dentro de la Iglesia cat\u00f3lica se generaba una din\u00e1mica de cambios que con frecuencia iba m\u00e1s all\u00e1 de lo que quisieran sus aterrorizados creadores.<\/p>\n<p>Aunque rudimentaria, la conjunci\u00f3n de estas dos grandes concepciones de la historia que se aceler\u00f3 de inmediato contribuy\u00f3 a generar una vitalidad y una riqueza de pensamiento y acci\u00f3n inusitadas durante la siguiente d\u00e9cada y m\u00e1s all\u00e1. De m\u00faltiples maneras, hombres y mujeres exploraron a fondo y con gran compromiso las v\u00edas que se abr\u00edan para pensar en sociedades distintas, en una educaci\u00f3n distinta, en relaciones sociales y personales distintas. Cualquiera pod\u00eda regresar a la ra\u00edz com\u00fan de las sencillas pero importantes actitudes que<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>caracterizaban tanto al cristianismo como al marxismo en este rencuentro. La idea era participar, no quedarse al margen; en otras palabras, no contemplar sino transformar. Era la idea que de la Utop\u00eda; la convicci\u00f3n de que esa Utop\u00eda pod\u00eda comenzar a construirse de inmediato; la solidaridad con los que luchan por una causa justa; la idea vaga, pero muy arraigada, de la acci\u00f3n humana como una postura \u00e9tica y parte de una responsabilidad ante la historia. La convicci\u00f3n de que la injusticia debe ser corregida y el indefenso, defendido. Era una forma de reivindicar la validez de la existencia humana.<\/p>\n<p>Como ocurre en las \u00e9pocas de grandes movimientos, en la medida en que estos puntos de partida o sus expresiones concretas y la din\u00e1mica de pensamiento que generaron no encontraron ya cabida en las estructuras, comenzaron las intensas migraciones. Entre el cristianismo y el marxismo, entre organizaciones, entre creencias. Como muchos otros, tambi\u00e9n Porfirio dej\u00f3 a los jesu\u00edtas. Creo que con el paso del tiempo quienes estuvieron en V\u00e1rese cambiaron y al mismo tiempo siguieron siendo iguales. Y es notable tambi\u00e9n que muchos encontraron en instituciones de educaci\u00f3n superior un espacio importante para seguir pensando y actuando. No pocos de ellos ingresaron a una instituci\u00f3n p\u00fablica y, m\u00e1s concretamente, a la Metropolitana. Como Porfirio, lo cual habla bien de la vocaci\u00f3n de la universidad p\u00fablica y de la UAM de ese entonces, sin puntos, sin mercantilizaci\u00f3n y con menos funcionarios autoritarios. Porque estas instituciones fueron los santuarios, los espacios capaces de ofrecer la posibilidad de continuar la construcci\u00f3n del pensamiento humanista y filos\u00f3fico latinoamericano.<\/p>\n<p>Hoy que ese pensamiento es m\u00e1s necesario que nunca, es tambi\u00e9n m\u00e1s palpable su ausencia y la de quienes pudieron seguirlo impulsando, as\u00ed sea desde ideas pol\u00e9micas. Como Porfirio. No s\u00f3lo ya no tenemos su poderosa voz, sus brillantes ideas o su implacable argumentaci\u00f3n; tampoco tenemos el afecto que nos honr\u00f3 y abraz\u00f3 a nuestros hijos. El vac\u00edo se hace todav\u00eda m\u00e1s grande cuando reconocemos que su muerte llega cuando ya no existe un di\u00e1logo entre grandes concepciones de la humanidad, sino s\u00f3lo el encuentro brutal del fundamentalismo del mercado y la violencia milenaria. Es \u00e9ste uno de los costos m\u00e1s profundos de la derrota hist\u00f3rica de los ochenta. No s\u00f3lo perdieron el mundo, el pa\u00eds, los trabaj adores y la idea de construcci\u00f3n de una naci\u00f3n; tambi\u00e9n perdi\u00f3 la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Cuando j\u00f3venes, muchos estudiantes, profesores, empleados, clases medias, obreros y campesinos discut\u00edan acaloradamente qu\u00e9 hacer con el futuro; \u00e9se fue el momento de eclosi\u00f3n de la filosof\u00eda. Pero ahora que todos ellos han sido desplazados y no caben en las grandes decisiones, tambi\u00e9n ha quedado fuera la<\/p>\n<p>filosof\u00eda. Ni el Banco Mundial ni el FMI necesitan fil\u00f3sofos. Mientras no podamos recuperar ese espacio que nos era propio, ese vac\u00edo lo llenan ahora confrontaciones cada vez m\u00e1s violentas, propiciadas desde las alturas de un poder ejercido de manera irresponsable y justificado con una sofisticada aceptaci\u00f3n del discurso del mercado y de resignaci\u00f3n ante lo que parece inevitable.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda se ha quedado tambi\u00e9n sin palabras. Cuando McDonald\u2019s habla de \u201csu filosof\u00eda empresarial\u201d \u00e9stas comienzan literalmente a desaparecer. Yano es la palabra un s\u00edmbolo de redenci\u00f3n respecto a la inmediatez de una hamburguesa o de la violencia primitiva; el discurso del mercado ahora invita a retomar a los confines de la historia misma, a la escena de Darwin. Y ya no tenemos, ni desde un cristianismo que ahora mira al cielo y al poder, ni desde un marxismo anquilosado y puesto contra la pared, utop\u00edas terrestres a la mano, que sean capaces de convocar a la solidaridad y a la construcci\u00f3n de un futuro para todos. La actual versi\u00f3n oficial del marxismo nos invita a pelear por puestos y administraciones y, si estorban, dar la espalda a los movimientos sociales, y el horizonte del cristianismo oficial lo llena ya no la visi\u00f3n del cardenal Koening, sino la de su triste hom\u00f3logo On\u00e9simo Cepeda.<\/p>\n<p>Sin embargo, aunque nuestro momento parece s\u00f3lo el de una cadena inter\u00adminable de luchas por sobrevivir, es \u00e9sta una \u00e9poca que por sombr\u00eda tiene contrastes m\u00e1s evidentes. De ellos nos corresponde extraer todas las lecciones de humanidad que sea posible. As\u00ed, se podr\u00e1 en el futuro plantear con mayor profundidad y certeza c\u00f3mo y hacia d\u00f3nde construir nuevas utop\u00edas. En especial es de hacer notar que justo en este oscuro momento se haya dado un trascendente acontecimiento que abre la posibilidad de un di\u00e1logo futuro mucho m\u00e1s rico que el de hace d\u00e9cadas: la irrupci\u00f3n del zapatismo de los ind\u00edgenas de Chiapas ha abierto la posibilidad de incorporar un tercer y profundo humanismo. Uno hasta ahora completamente ignorado pero capaz de establecer un v\u00ednculo radical y novedoso con nuestra historia latinoamericana. Y no es coincidencia que Marcos, uno de sus representantes m\u00e1s importantes, tambi\u00e9n haya abrevado, aunque en otro tramo del r\u00edo, en las aguas de aquel entrelazamiento hist\u00f3rico de los setentas.<\/p>\n<p>Quisiera terminar se\u00f1alando que la muerte de personas queridas siempre nos lleva a cuestionar profundamente el sentido de la vida, obteniendo siempre respuestas diversas e inacabadas. Aunque no le guste a Porfirio en Hegel ten\u00eda raz\u00f3n, considero que a veces para acercamos a algunas verdades se vale acudir a la poes\u00eda. Quiero leer dos l\u00edneas de una persona, Pessoa, en cuyo monumento se le representa sentado, contemplando para siempre al mar lusitano: \u201cOh mar<\/p>\n<p>sagrado, dice, \u00bfcu\u00e1nta de tu sal son l\u00e1grimas de Portugal?\/\/ Vali\u00f3 la pena? Todo vale la pena, si el alma no es peque\u00f1a\u201d. Y el alma de Porfirio era muy grande.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup><sup>[1]<\/sup><\/sup><\/a> Doctor en Educaci\u00f3n. Profesor-Investigador del Dpto. de Educaci\u00f3n y Comunicaci\u00f3n de la Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana-Xochimilco.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup><strong><sup>[2]<\/sup><\/strong><\/sup><\/a> En G Girardi. 1967. Marxismo e Cristianesimo. Italia, Cittadella Editrice, p. 6.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup><sup>[3]<\/sup><\/sup><\/a> Idem.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hugo Aboites.<\/p>\n<p>En marzo de 1967 ocurri\u00f3 en el norte de Italia un evento tan peque\u00f1o que es perfectamente posible calificarlo de irrelevante. Como lo ver\u00e1n en las fotos, durante varios d\u00edas se reunieron en V\u00e1rese un grupo de j\u00f3venes jesu\u00edtas mexicanos que en esa \u00e9poca estudiaban en Europa. 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