{"id":637,"date":"2016-03-03T23:43:21","date_gmt":"2016-03-03T23:43:21","guid":{"rendered":"http:\/\/cefmiranda.org\/esp\/?p=637"},"modified":"2016-06-16T18:13:08","modified_gmt":"2016-06-16T18:13:08","slug":"jose-porfirio-miranda-un-filosofo-para-nuestro-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cefmiranda.org\/esp\/2016\/03\/03\/jose-porfirio-miranda-un-filosofo-para-nuestro-tiempo\/","title":{"rendered":"JOS\u00c9 PORFIRIO MIRANDA: UN FIL\u00d3SOFO PARA NUESTRO TIEMPO"},"content":{"rendered":"<p><strong>Jos\u00e9 Porfirio Miranda: un fil\u00f3sofo<\/strong><\/p>\n<p><strong>PARA NUESTRO TIEMPO<\/strong><\/p>\n<p><strong>(Raz\u00f3n, Revoluci\u00f3n, Eticidad)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Francisco Pi\u00f1\u00f3n<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup><sup>[I]<\/sup><\/sup><\/a><\/strong><\/p>\n<ol>\n<li>Jos\u00e9 Porfirio Miranda era, ante todo, un fil\u00f3sofo. El razonamiento de su propio mundo era su ambiente natural. Problematizaba la existencia humana precisamente porque no la quer\u00eda c\u00f3moda. Radicalizaba las soluciones porque trataba de ir al fondo de las cosas. Su \u201cracionalidad\u201d, que no puro racionalismo, le empujaba a ir a la ra\u00edz del problema de la existencia humana. Para \u00e9l toda problem\u00e1tica era de \u00edndole metaf\u00edsica, es decir, de sentido \u00faltimo, de fundamentaci\u00f3n, del porqu\u00e9 \u00faltimo de vivir, del porqu\u00e9 \u00faltimo del sentido de la lucha, de la contestaci\u00f3n. Porfirio llevaba y viv\u00eda una existencia \u00e9tica. La ciencia filos\u00f3fica por excelencia no era la pregunta de en qu\u00e9 cosa consiste el ser del mundo, sino el problema de por qu\u00e9 el mundo es como es y no como deber\u00eda ser. Es decir, su \u00edndole metaf\u00edsica radicaba, a fin de cuentas, en un \u00e1mbito deforma ment\u00eds kantiana con la cual revest\u00eda su conciencia fundamentalmente cristiana. Su filosof\u00eda no era la simple fides quaerens intellectum, sino la Raz\u00f3n-racionalidad que se sabe distinguida y subrayada por una especie de aire divino. Sent\u00eda, como los viejos te\u00f3logos y fil\u00f3sofos espa\u00f1oles del siglo XVI, que su vida-magisterio ten\u00eda que ejercerlo sub specie aeternitatis. De ah\u00ed, tal vez, su ferviente radicalidad y sus sistem\u00e1tica oposici\u00f3n a todo compromiso que no fuese el de la verdad o la justicia. Para Porfirio casi no hab\u00eda posiciones intermedias ante cuestiones que implicasen compromisos vitales o existenciales o, a veces, elecciones pol\u00edticas. Era, para<\/li>\n<\/ol>\n<p>bien o para mal, de una sola pieza ante las disyuntivas existenciales, no porque tuviese una \u00fanica mirada o tuviese un solo horizonte lineal. Sobre todo, en el \u00e1mbito de las ciencias sociales intentaba llegar, como lo hicieron ilustres predecesores, a la ra\u00edz misma del hombre: a la conciencia. Y \u00e9sta, \u00e9ticamente desbordada, era la que deber\u00eda impregnar y liberar el entorno social y revolucionar las estructuras. Miranda no conceb\u00eda la ciencia sin la raz\u00f3n cr\u00edtica, ni la fe que contempor\u00e1neamente intentaba acomodarse a diferentes \u00eddolos. Por eso se serv\u00eda de la filosof\u00eda, de la historia, de la literatura. El mensaje b\u00edblico, siguiendo la inspiraci\u00f3n, a mi entender, cusana, brunianay sobre todo hegeliana, lo historiz\u00f3; y lo terrenal y mundano lo diviniz\u00f3. No fue un hombre para todas las estaciones, en el sentido de un f\u00e1cil acomodo a las muchas interpretaciones hoy en boga. Por eso su pensamiento, directo y a veces corrosivo, le sirvi\u00f3 para ir desnudando los m\u00faltiples mitos alienantes.<\/p>\n<p>Porfirio Miranda nace en Monterrey, M\u00e9xico, el 15 de septiembre de 1924. Estudia filosof\u00eda en la Universidad de Loyola, en Los \u00c1ngeles, USA. Poste\u00adriormente se traslada a Roma y a Frankfurt, donde prosigue sus estudios de filosof\u00eda y teolog\u00eda. En Munich se especializa por dos a\u00f1os en econom\u00eda y en Roma, en el Instituto B\u00edblico, obtiene el grado en ciencias b\u00edblicas. Ya en M\u00e9xico, dentro de un intenso trabajo social, donde anima movimientos sociales importantes, inicia su docencia en la Universidad Nacional impartiendo la asignatura de Filosof\u00eda del Derecho y posteriormente la de Ciencias B\u00edblicas en el Seminario de los Jesu\u00edtas de M\u00e9xico. A partir de 1975 inicia su magisterio en el Departamento de Filosof\u00eda de la Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana. En esta universidad lo vimos luchar no contra molinos de viento, sino contra los reales \u201cjuegos de lenguaje\u201d, los de una academia que camuflaba y mediatizaba las cadenas de los eternos Epictetos en aras de los siempre oportunos cientificismos de los innumerables Marco Aurelios. En esta universidad, Porfirio no vel\u00f3 sus armas. Combati\u00f3 b\u00edbli\u00adcamente, con las armas propias de una raz\u00f3n que, en ocasiones, parec\u00eda tener preeminencia sobre las pasiones. Creo que Porfirio sab\u00eda, pascalianamente hablando, aunque no lo expresara, que \u201cel coraz\u00f3n tiene razones que la raz\u00f3n no comprende\u201d. Era, ni m\u00e1s ni menos, una racionalidad impregnada de un profundo sentido \u00e9tico. Era una eticidad que, embriagada o vestida de racionalidad, lo hac\u00eda transitar caminos nuevos o bregar en los dif\u00edciles linderos de lo que se consi\u00addera verdad o error. Por eso, la palabra re\\&gt;oluci\u00f3n aparec\u00eda en su escenario natural. Sin embargo, todo su horizonte estaba iluminado o movido por el concepto de verdad. En realidad, nunca dej\u00f3 de ser y parecer un intelectual de tradici\u00f3n grecolatina.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Porfirio Miranda alternaba docencia e investigaci\u00f3n. Profundo conocedor de Marx y Hegel y, en general, de la cultura del Occidente europeo, trataba de ana\u00adlizar los problemas de Am\u00e9rica Latina a la luz de la \u2018 \u2018cr\u00edtica\u2019 \u2019 de la tradici\u00f3n hel\u00e9nico- cristiana; pero, al mismo tiempo, hac\u00eda un diagn\u00f3stico de esa cultura europea teniendo en cuenta las condiciones de injusticia de los pueblos latinoamericanos. En ocasiones esta cr\u00edtica era ac\u00e9rrima, profundamente filos\u00f3fica aun en su radicalidad. Era una cr\u00edtica contundente, con el trasfondo de quien conoc\u00eda el mensaje b\u00edblico y las ciencias sociales, en especial la filosof\u00eda alemana y, dentro de ella, a Hegel y Marx. En aras de la verdad, su verdad, y lo que \u00e9l consideraba su camino, se enfrent\u00f3 al tradicional y c\u00f3modo magister dixit y, sobre todo, no permiti\u00f3 que su magisterio se erigiera en paradigma ad usum principis. Psicol\u00f3gicamente podr\u00eda estar contra el mundo, a lo Kierkegaard, porque sab\u00eda sin cortapisas que su discurso lo hac\u00eda, como el fil\u00f3sofo dan\u00e9s, de pie y delante de Dios. Del Dios de Porfirio, ciertamente, que no era el \u201cDios\u201d de los fil\u00f3sofos, aquel a quien, seg\u00fan Heidegger, no se le puede rezar ni danzar. M\u00e1s bien era el Dios b\u00edblico, aquel Iahv\u00e9 que es \u201cel que es \u201d, aquel principio-unitario que vivifica un mundo (como el De Bruno), el Dios de la \u201cgran espera\u201d de Kant o el Dios que no se puede sino mostrar, a lo Wittgenstein, pero que da sentido y significaci\u00f3n a la finitud del tiempo del hombre concreto, inclusive aquel que cree que ha roto todas las cris\u00e1lidas y se cree tambi\u00e9n secularmente aut\u00f3nomo. Es evidente que el Dios de Porfirio Miranda no era el hombre, en sentido ontol\u00f3gico o metaf\u00edsico. En este rengl\u00f3n lo vi mucho m\u00e1s cerca de Kierkegaard que de Hegel; parad\u00f3jicamente m\u00e1s cerca del mensaje human\u00edstico de Feuerbach que del \u201cespe\u00adculativo\u201d de Maritain. M\u00e1s bien, Pascal y Descartes en ensamblaje porfiriano.<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>Porfirio Miranda fue un hacedor de libros. Empieza con Hambre y sed de justicia en 1965. En 1971 publica Cambio de estructuras yen 1973 un libro, para muchos, revelador: El ser y el Mes\u00edas. Despu\u00e9s vendr\u00edan Comunismo en la Biblia (1981) y un \u00e9xito de librer\u00eda: Marx y la Biblia, en 1971. En 1978 publica El cristianismo de Marx, en 1983, Apelo a la raz\u00f3n y en 1989, Hegel ten\u00eda raz\u00f3n, entre otros. Los \u00faltimos nos mostrar\u00e1n al mismo Porfirio, aunque tal vez con diferentes lenguajes.<\/li>\n<\/ol>\n<p>En esta peque\u00f1a y somera rese\u00f1a bibliogr\u00e1fica nos detendremos \u00fanica\u00admente en El Ser y el Mes\u00edas. Dejaremos para otra ocasi\u00f3n sus otros libros. Ojal\u00e1 Porfirio nos condenara a explicarlo. Ser\u00eda la se\u00f1al de que est\u00e1 vivo. Lo s\u00e9: nadie, menos un fil\u00f3sofo como Porfirio, muere del todo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En El ser y el Mes\u00edas, Miranda utiliza las mej ores herramientas de la filosof\u00eda de Kierkegaard, Heidegger y Sartre, con el pensamiento del aut\u00e9ntico Marx siempre de fondo, y teniendo el mensaje b\u00edblico por delante, para analizar las \u00edntimas y fundamentales motivaciones de la dominaci\u00f3n del hombre por el hombre. La trama secreta, pero viva, de las alienaciones de tipo cultural en el sistema capitalista, de las deficiencias y errores de quienes han perdido la br\u00fajula del aut\u00e9ntico socialismo y marxismo. Una tem\u00e1tica que recorrer\u00e1 todos sus libros posteriores es la cr\u00edtica a la filosof\u00eda de la opresi\u00f3n, intelectual, moral, institucional y econ\u00f3mico-social. Duro y pesimista en el diagn\u00f3stico, esperanzador en su pedagog\u00eda y en la mirada hacia el porvenir. La palabra de Porfirio no contemporiza, sino interpela, filosofa de una manera radical. No se trata de exaltar a un proletariado, como lo hiciera durante muchos a\u00f1os el lenguaje panegirista tradicional. En este libro Miranda no ve la realidad en blanco y negro, como una lucha entre buenos y malos. Por eso utiliza a Kant. Hace un an\u00e1lisis a fondo, dentro de la historia social, del sentido de la culpa y de la dominaci\u00f3n. Y hace hincapi\u00e9, como Kant, en el valor intr\u00ednseco del apelar a la conciencia, lugar fundamental de complicidades y de autonom\u00edas liberadoras. Porfirio subraya uno de los mensajes que detecta en el existencialismo: el sistema capitalista tiene tomada una plaza en el interior de cada uno de nosotros. Debemos destruir una opresi\u00f3n de milenios, tarea por dem\u00e1s dif\u00edcil por cuanto est\u00e1 radicada en la conciencia. Y s\u00f3lo el apelar a la conciencia puede \u201ctotalizar, en dimensi\u00f3n mundial, la revoluci\u00f3n\u201d (p. 14 de la edici\u00f3n de S\u00edgueme, Salamanca), que fuera una de las tem\u00e1ticas desarrolladas por el fil\u00f3sofo A. Gramsci en su Reforma intelectual y moral de la sociedad. Por esta raz\u00f3n, Porfirio rescata el mensaje kantiano: el Dios verdadero \u201cno tiene nada que ver con la ontolog\u00eda, sino que se identifica con el imperativo \u00e9tico\u201d (ibid., p. 34). Es decir, el concepto de Dios que Porfirio maneja no es reductible a Dios como un primer motor aristot\u00e9lico, causa tan s\u00f3lo del movimiento; no es el Dios causa, tan s\u00f3lo, de un mundo, no es un Dios- ente como un ser hombre grandote, pero al fin de cuentas explicable con la misma entidad ser de la raz\u00f3n del hombre. En este rengl\u00f3n Heidegger, tal vez siguiendo la profundidad de Hegel, ten\u00eda raz\u00f3n en exigir la develaci\u00f3n del ser. Del ser que es el Pastor del ente, no el se\u00f1or. Y seg\u00fan creo, Porfirio ir\u00eda en esa l\u00ednea. Pero para eso no necesitaba ni a Arist\u00f3teles para criticarlo ni a Heidegger, en este rengl\u00f3n espec\u00edfico, para asumirlo. Dios no es un ente, al estilo de la terminolog\u00eda \u201cesencialista\u201d griega. El Dios de la Biblia es un Dios \u00e9tico. Seg\u00fan Porfirio, Heidegger est\u00e1 muy mal informado cuando sostiene que \u201cel sujeto<\/p>\n<p>absoluto\u201d son restos de teolog\u00eda en la filosof\u00eda. Lo contrario, afirma Porfirio, y no sin raz\u00f3n, es la verdad: \u201cde la filosof\u00eda plat\u00f3nica cogi\u00f3 la teolog\u00eda las verdades eternas\u201d y el concepto de \u201csujeto absoluto\u201d de la filosof\u00eda de Descartes, de Spinoza y de Hegel. Por consiguiente, Dios es un imperativo \u00e9tico, no un concepto reductible a una racionalidad vac\u00eda de contenidos morales. La problem\u00e1tica existencialista est\u00e1 planteada: un Dios que \u201cno haya venido a deshacer el infiemo en que los hombres hemos convertido la vida, es un Dios despiadado\u201d (p. 34). Tendr\u00edamos obligaci\u00f3n de combatirlo. Dios es eticidad, como una buena interpretaci\u00f3n de Kant lo notar\u00eda, no un simple concepto abstracto de la filosof\u00eda que no se implica en el mundo, como tambi\u00e9n una buena interpretaci\u00f3n hegeliana lo exigir\u00eda. Creo que en este punto Porfirio hace una buena interpretaci\u00f3n kantiana de la historia y del mensaje b\u00edblico. Faltar\u00eda, a mi juicio, extenderla teniendo en cuenta tambi\u00e9n la lectura hegeliana de la filosof\u00eda griega de los estoicos. El sentido del hombre, as\u00ed, no ser\u00eda otro que el contenido, a nivel del devenir hist\u00f3rico, del concepto aut\u00e9ntico de Dios. Aqu\u00ed, creo, aun en la forma moderna secularizada de la filosof\u00eda hegeliana, se esconder\u00eda el verdadero y aut\u00e9ntico Se\u00f1or del ser: la aletheia heideggeriana.<\/p>\n<p>Porfirio, por otra parte, era un enamorado de la raz\u00f3n. Pero no de una raz\u00f3n fuera del mundo y en esto es hegeliano. En todo caso ser\u00eda bruniano, ficiano y agustiniano. Su Dios no es el Dios racionalista, tipo Newton o el Dios de los fil\u00f3sofos racionalistas del siglo XVEH. Es, m\u00e1s bien, el eschat\u00f3n mesi\u00e1nico, el que da sentido a la historia universal y se realiza, o debe realizarse \u00e9ticamente, aqu\u00ed en el mundo: en la identidad de la verdad cristol\u00f3gica y el imperativo del amor, en la\u00f1o separaci\u00f3n entre dogm\u00e1tica y moral (aqu\u00ed, creo, unElegel corrigiendo a un Kant), en la identificaci\u00f3n del Dios verdadero no con la \u2018\u2018ontolog\u00eda\u201d grecolatina, sino, seg\u00fan Porfirio, con el imperativo \u00e9tico. Por lo tanto, un Porfirio metido en la, inclusive, finitud del tiempo: en ese \u201caullar entre lobos\u201d hegeliano o en esa civitas hominis agustiniana es donde florecen por igual el \u201ctrigo y la ciza\u00f1a\u201d, en espera, tal vez ut\u00f3pica, de que el le\u00f3n pueda pastar con el cordero. Finitud de mirada plat\u00f3nica, ciertamente, porque inclu\u00eda la ascesis continua hacia la idea suprema del Bien de la l\u00f3gica del autor de La Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>S in embargo, Porfirio tambi\u00e9n hac\u00eda una lectura feuerbachiana y pascaliana de la historia y de la Biblia; y creo que en gran parte, en lo que a Dios Mundo se refiere, tambi\u00e9n hegeliana. El Dios de la Biblia es Cristo mismo. Pero no el Cristo deshistorizado, destemporalizado, como si fuese s\u00f3lo \u201cel Cristo de la Fe\u201d (p. 83). M\u00e1s bien es el Cristo que, dentro de la temporalidad, es capaz de \u201crevolucionar<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>la historia humana\u201d porque no se hipostiza, volvi\u00e9ndolo un elemento meramente sacral, o no lo convierte en un Dios-\u00eddolo, objeto tan s\u00f3lo de una dogm\u00e1tica especulativa, donde tan s\u00f3lo es objeto de estudio \u201ccient\u00edfico\u201d, lejos del mundo \u00e9tico y todav\u00eda m\u00e1s lejos de los sufrimientos e injusticias. Creo que en este punto se podr\u00eda desarrollar m\u00e1s el pensamiento de Porfirio, sobre todo profundizando la relaci\u00f3n que nos puede proporcionar Kant en su valoraci\u00f3n de la subjetividad y eticidad y Hegel con el elemento de la totalidad y universalidad. Creo que Porfirio, en libros posteriores, rescatar\u00e1 sobre todo la dimensi\u00f3n hegeliana. En este aspecto, en Porfirio, siguiendo la reflexi\u00f3n feuerbachiana y hegeliana, s\u00ed hay una especie de \u201cDios\u201d que debe morir, es decir, aquel que es la mera imagen o reflejo de la conciencia del hombre. Ser\u00eda un \u00eddolo, un ente m\u00e1s como cualquier ente, que no dar\u00eda significaci\u00f3n ni sentido a la existencia humana. Creo que aqu\u00ed tendr\u00edamos que hurgar en la obra posterior de Porfirio. Hasta qu\u00e9 punto, y con qu\u00e9 lenguaje, seguir\u00eda por esta l\u00ednea.<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>Por lo dem\u00e1s, el Cristo de Porfirio, por consiguiente, no es hipostasiado mec\u00e1\u00adnicamente. Es parecido al Cristo de Hegel, ya que \u00e9ste a lo infinito de la dominaci\u00f3n le opone el amor como sentimiento de la vida. En Hegel no se da un deus in terris como si se diese, en oposici\u00f3n, un deus in coelis. Dios es, en Porfirio, la Palabra, que es \u201cruptura de soledad\u201d, negaci\u00f3n del idealismo (tradicional) y del solipsismo (ibid., p. 121). O tal vez sea mejor decir que el Cristo de Porfirio personificar\u00eda al Dios Amor de Agust\u00edn de Hipona: el parad\u00f3jico Ama et fac quod vis.<\/li>\n<\/ol>\n<p>La palabra es alteridad, interpelaci\u00f3n, no un mero instrumento. Por lo tanto, la palabra no es \u00fanicamente utilizaci\u00f3n; no se debe entender, como cierta interpretaci\u00f3n marxista lo sostiene, \u201ccomo instrumento de los fines y necesidades del yo, como prolongaci\u00f3n y brazo largo del utilitarismo del yo\u201d, que permanece en su \u201ccasa idealista\u201d, \u201cencapsulado en el mundo solipsista dise\u00f1ado por el yo\u201d (p. 121). Si no se supera este aislamiento se tiene el peligro de mediatizar al pr\u00f3jimo y no se supera, por supuesto, la visi\u00f3n capitalista. La palabra es Amor, como en Kant ser\u00eda el imperativo del deber. El Dios del cristianismo pide relaci\u00f3n con el pr\u00f3jimo en la justicia y en el amor, no relaci\u00f3n directa y \u00fanica con la divinidad, que prescinde del \u201cotro\u201d y \u201cpor eso se encierra en el solipsismo\u201d (ibid., p. 133).<\/p>\n<p>El Dios de El ser y el Mes\u00edas no es, pues, el Dios-\u00eddolo de una religi\u00f3n donde se rinde culto a un Dios s\u00f3lo invocado y amado directamente, dando la<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>espalda al Dios aut\u00e9ntico de Jesucristo: el saber que el Christ\u00f3s es el Mes\u00edas, un \u00e9schat\u00f3n que no es para el fin de los tiempos o tan s\u00f3lo para el m\u00e1s all\u00e1 o que se manifiesta solamente en una \u201chistoria del esp\u00edritu\u201d, tipo Croce, sino que es resurrecci\u00f3n que ya est\u00e1 en el mundo y que es transformaci\u00f3n del mismo mundo. \u201cLa antigua y moderna desmitologizaci\u00f3n -afirma Porfirio- reduce el mensaje evang\u00e9lico a vivencias interiores o a futuros siempre diferibles, sin caer en la cuenta de que \u00e9sos si son mitos y no la lucha realista por transformar la natura\u201d (ibid., p. 178). Aqu\u00ed Porfirio Miranda no s\u00f3lo tiende un puente con el mensaje revolucionario de Marx, sino que lo rescata en todo su valor de transformaci\u00f3n de estructuras. Marx, no el \u201cmarxismo\u201d tout court.<\/p>\n<p>Y del concepto de Dios se pasa l\u00f3gicamente al concepto de Reino. En \u00e9ste no se separa lo espiritual de lo material. Para el pensamiento b\u00edblico joaneo el Reino es una realidad colectiva y supraindividual donde la justicia que debe transformar es justicia de todos los hombres entre s\u00ed. Por eso Porfirio critica ese idealismo y espiritualismo que trata de separar fe y justicia, transformaci\u00f3n moral y transformaci\u00f3n material de la humanidad. Algo parecido a la cr\u00edtica que hizo Hegel a la pretendida separaci\u00f3n kantiana entre moralidad y legalidad, entre \u00e9tica y derecho, entre \u00e9tica y pol\u00edtica, entre intenci\u00f3n moral y realidad, y esto aunque sepamos que Kant, al fin de cuentas, postulaba una \u00e9tica valorativa objetiva, no meramente formal. En este sentido, debemos aclarar que el verdadero marxismo sale reivindicado, al tratar de aclarar y transformar el proceso hist\u00f3rico en su totalidad. Es la realizaci\u00f3n mundial de la justicia. Pero s\u00f3lo es posible si no desgarramos la realidad y la totalidad, si no ponemos la moral en un lado y lo f\u00edsico y material en otro. Sin embargo, el Dios que suscita ese imperativo moral no es aquel que despierta s\u00f3lo \u201cadoraci\u00f3n religiosa de s\u00ed\u201d, sino aquel que deshace \u201cel infiemo de crueldad y de muerte en que se ha convertido la historia humana\u201d. Un Dios que tolera injusticias y dolor es un \u00eddolo.<\/p>\n<p>El Ser y el Mes\u00edas intenta, por consiguiente, desmitificar el mensaj e b\u00edblico y quitarle esas ataduras que lo convierten en intemporal o en ahist\u00f3rico. Para esto Porfirio se sirve de autores cl\u00e1sicos, de su propia lectura de la filosof\u00eda grecolatina que es, a fin de cuentas, la que le proporciona esa racionalidad y ese apasionamiento que desborda en todas sus p\u00e1ginas. Raz\u00f3n, pues, pero impregnada de eticidad. Revoluci\u00f3n, ciertamente, pero sin olvidar el continente de lo subjetivo y el valor \u00edntimo del mundo de la conciencia.<\/p>\n<p>Porfirio fue siempre un pensador inc\u00f3modo. Como debe serlo todo intelectual que no est\u00e1 ad usum delphini. Cuestion\u00f3 siempre su tiempo hist\u00f3rico,<\/p>\n<p>sobre todo en lo que tiene de establishment, de estructuras consolidadas de injusticias en lo que \u00e9l entend\u00eda por justicia y por normas \u00e9ticas. Nunca fue pensador solitario encerrado en su torre de marfil. No practic\u00f3 ni lafuga mundi ni evit\u00f3 ubicarse en el dintel del peligro de mancharse las manos. No fue el equilibrista acad\u00e9mico que dosificaba con oportunismo los golpes en la arena intelectual, y su convicci\u00f3n de misi\u00f3n seguramente estar\u00e1 en paz, en ese Reino de Dios que augurara en las \u00faltimas p\u00e1ginas de su Marx y la Biblia, un Reino de amor aut\u00e9ntico. Y nosotros, compa\u00f1eros de viaje y de escenarios, tendremos que agradecer su figura y celebrar su pasi\u00f3n por la verdad y la justicia.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup><sup>[I]<\/sup><\/sup><\/a> Profesor-investigador del Departamento de Filosof\u00eda de la UAM-Iztapalapa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Francisco Pi\u00f1\u00f3n<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Porfirio Miranda era, ante todo, un fil\u00f3sofo. El razonamiento de su propio mundo era su ambiente natural. Problematizaba la existencia humana precisamente porque no la quer\u00eda c\u00f3moda. Radicalizaba las soluciones porque trataba de ir al fondo de las cosas. Su \u201cracionalidad\u201d, que no puro racionalismo, le empujaba a ir a la ra\u00edz del problema de la existencia humana.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-637","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-investigacion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cefmiranda.org\/esp\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/637","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cefmiranda.org\/esp\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cefmiranda.org\/esp\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cefmiranda.org\/esp\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cefmiranda.org\/esp\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=637"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cefmiranda.org\/esp\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/637\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cefmiranda.org\/esp\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=637"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cefmiranda.org\/esp\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=637"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cefmiranda.org\/esp\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=637"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}