{"id":643,"date":"2016-03-03T23:49:34","date_gmt":"2016-03-03T23:49:34","guid":{"rendered":"http:\/\/cefmiranda.org\/esp\/?p=643"},"modified":"2016-06-16T18:07:07","modified_gmt":"2016-06-16T18:07:07","slug":"antropologia-e-indigenismo-de-porfirio-miranda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/cefmiranda.org\/esp\/2016\/03\/03\/antropologia-e-indigenismo-de-porfirio-miranda\/","title":{"rendered":"ANTROPOLOG\u00cdA E INDIGENISMO DE PORFIRIO MIRANDA"},"content":{"rendered":"<p><strong>Antropolog\u00eda e indigenismo<\/strong><br \/>\n<strong> de Porfirio Miranda<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Luis R. Brito Crabtree<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup><sup>[I]<\/sup><\/sup><\/a><\/strong><\/p>\n<p>En 1999, dos a\u00f1os antes de morir, Jos\u00e9 Porfirio Miranda vio publicado, por parte de la UAM-Iztapalapa, su \u00faltimo libro: Antropolog\u00eda e indigenismo. Con esta obra, Porfirio llega a su objetivo y cierra con broche de oro el zigzagueante camino del proceso de su pensamiento: demostrar lo que es el ser humano. En \u00e9l nos expone sus or\u00edgenes y el progreso de la humanidad en el mundo actual. Con base en ello, critica al indigenismo y la forma como ha tratado el problema ind\u00edgena en M\u00e9xico. Su \u00faltimo capitulo se\u00f1ala dos propuestas dirigidas a los te\u00f3logos.<\/p>\n<p>El libro es peque\u00f1o, pero est\u00e1 plet\u00f3rico de los datos m\u00e1s actualizados de los antrop\u00f3logos y culturalistas, ling\u00fcistas e historiadores de punta en la \u00e9poca contempor\u00e1nea. La obra me parece sustanciosa, y como todas las de Porfirio, de suma actualidad adem\u00e1s de pol\u00e9mica.<\/p>\n<p>\/. La clave de la antropolog\u00eda<\/p>\n<p>Con forme a su m\u00e9todo filos\u00f3fico, Porfirio se lanza desde el principio a la b\u00fasqueda del concepto. La clave de la antropolog\u00eda es el concepto del hombre. Como el origen de todos los conceptos no puede ser emp\u00edrico, si se trata de verdaderos conceptos y no de imaginaciones, entonces, como nosotros somos hombres, ya tenemos el concepto del hombre cuando comenzamos a hacer antropolog\u00eda, y<\/p>\n<p>s\u00f3lo en funci\u00f3n de ese concepto inicial podemos recabar los hechos o datos relevantes y hacer a un lado los irrelevantes.<\/p>\n<p>Por eso es un grave error epistemol\u00f3gico el rechazo de algunos antrop\u00f3logos a ese concepto previo de hombre porque sospechan, y con raz\u00f3n, que ser\u00eda el concepto de hombre forjado en Occidente. Sin embargo, esto es inevitable ya que los pueblos primitivos, como la misma antropolog\u00eda ha descubierto, no hacen una clara distinci\u00f3n entre el hombre y el animal, lo cual significa que no han sabido definir el concepto del hombre. Los antrop\u00f3logos creen encontrar un dato emp\u00edrico que, seg\u00fan ellos distingue al hombre del animal: la pr\u00e1ctica de la exogamia, o sea, la prohibici\u00f3n del incesto. Pero Miranda los refuta diciendo: \u201cNi siquiera las relaciones de parentesco son dato emp\u00edrico. Que cierta mujer es mi madre, a m\u00ed me lo dijeronyyo les cre\u00ed. No es un dato que yo haya visto. La prohibici\u00f3n del incesto manej a nociones que no son sensorialmente comprobables sino que est\u00e1n basadas en el testimonio y en el acto moral de fiarme de testimonios. Si las relaciones de parentesco fueran dato emp\u00edrico ning\u00fan hombre podr\u00eda dudar sobre si cierto hombre es su padre o no\u201d. Y citando a Richard Adams, advierte: \u201cm\u00e1s bien, los parientes son identificados a trav\u00e9s de relaciones&#8230; que han sido inventadas para tal fin\u201d (Antropolog\u00eda e indigenismo, pp. 13 y 14).<\/p>\n<p>Lo mismo sucede cuando, teniendo en cuenta que en todos los pueblos primitivos la religi\u00f3n desempe\u00f1a un papel central, los antrop\u00f3logos toman ciertos rituales como datos emp\u00edricos. Ahora bien, nadie puede pretender que la religi\u00f3n de un pueblo es un dato emp\u00edrico; m\u00e1s bien, sin el concepto previo de religi\u00f3n es imposible darle sentido a la elecci\u00f3n de los rituales pertinentes y dejar de lado los no pertinentes.<\/p>\n<p>Igualmente, la antropolog\u00eda actual considera a la cultura tan central que el antrop\u00f3logo Leslie White ha dicho que \u201cla naturaleza del hombre no es natural, sino cultural\u201d. Pues bien, la cultura de un pueblo no es ni por asomo un dato emp\u00edrico, y tan no lo es que la mayor\u00eda de los antrop\u00f3logos actuales est\u00e1n de acuerdo en considerar a la cultura como una abstracci\u00f3n elaborada por el investigadormismo.<\/p>\n<p>El extraordinario antrop\u00f3logo Andr\u00f3 Leroigourham, captando la trascendencia del asunto, demostr\u00f3 que \u201cel problema m\u00e1s personal que pueda plantearse el hombre es el de la naturaleza de su inteligencia, puesto que en definitiva, el hombre no existe sino por la consciencia que tiene de existir\u201d. Porfirio corrobora esta tesis al afirmar de manera tajante: \u201cLo que distingue al hombre del animal es la autoconsciencia, o sea, el esp\u00edritu\u201d.<\/p>\n<p>El yo consiste en el acto mismo de percibirse. La individualidad, el tener un yo, se acentu\u00f3 e intensific\u00f3 en la civilizaci\u00f3n occidental, por causa del cristianismo, en un grado que no se puede comparar con las otras religiones y culturas.<\/p>\n<p>El historiador Serge Gruzinsky pone el dedo en la llaga al informar que: \u201cLa valoraci\u00f3n de s\u00ed mismo que propone el cristianismo, la introspecci\u00f3n que preconiza, la importancia que concede a la autonom\u00eda del sujeto, se opone al concepto de una persona diluida en redes de dependencias m\u00faltiples. Por eso, desde el siglo 16, las exigencias de la predicaci\u00f3n y de la confesi\u00f3n personal contribuyeron a la definici\u00f3n del sujeto, al surgimiento de un yo m\u00e1s pr\u00f3ximo al nuestro; sin dejar por supuesto, de criticar las formas devastadoras que acompa\u00f1aron al avanzado desarrollo del yo\u201d (Antropolog\u00eda e indigenismo, 1999, UAM, M\u00e9xico, p. 18).<\/p>\n<p>Y Porfirio cita al fil\u00f3sofo Karl Popper y al soci\u00f3logo Talcott Parsons respecto a la individualidad cristiana. Popper alude al mandamiento que dice \u201cAma a tu pr\u00f3jimo\u201d y no \u201cama a tu tribu\u201d; Parsons se refiere a la responsabilidad personal ante Dios, para quien cuenta s\u00f3lo lo que t\u00fa haces, sin importar tu clase, familia, naci\u00f3n, sexo, edad, o raza.<\/p>\n<p>Sin embargo, para algunos antrop\u00f3logos de ayer y de hoy toda creencia religiosa es absurda. Tratan de demoler la religi\u00f3n primitiva mostrando lo que ten\u00eda de insensata y manifestando que era un espej ismo provocado por una tensi\u00f3n de la emotividad. Partiendo de esto se convencieron de que las grandes religiones pod\u00edan tambi\u00e9n desacreditarse y suprimirse. Pero a ese absurdo hab\u00eda que encontrarle una explicaci\u00f3n, que supuestamente fue ofrecida en t\u00e9rminos de la psicolog\u00eda y de la sociolog\u00eda.<\/p>\n<p>Porfirio comenta al respecto: \u201cP\u00e9sima punter\u00eda la de esos antrop\u00f3logos, pues lo que caracteriza a las otras religiones (no s\u00f3lo a las primitivas) es la tendencia a debilitar y disminuir la individualidad, de suerte que mostrar el absurdo de ellas no s\u00f3lo deja indemne al cristianismo, sino que pone m\u00e1s de relieve su diferencia y especificidad\u201d. Y en seguida pone ej emplos del budismo, del hinduismo, de la religi\u00f3n de los balineses de indonesia, de las religiones precolombinas y de los devotos del zen originario del Jap\u00f3n. Llega incluso hasta Ken Wilber, el mayor intelectual del new age, quien afirma que \u201cla finalidad de la espiritualidad consiste en desvanecerse en el samdh\u00ed del vac\u00edo\u201d.<\/p>\n<p>Por consiguiente, si la individualidad, el tener un yo, es lo que distingue al hombre del animal, y al mismo tiempo esa caracter\u00edstica esencial del hombre se acentu\u00f3 en Occidente por obra del cristianismo, a los antrop\u00f3logos antirreligiosos no les qued\u00f3 una salida m\u00e1s airosa que el relativismo cultural: todo da igual, todas<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>las culturas son igualmente valiosas, lo mejor es no asignar valores. \u00c9sa es en el fondo la postura que adoptaron el funcionalismo y el estructuralismo. Porfirio demuestra en el cap\u00edtulo que aborda la clave de la antropolog\u00eda las contradicciones de estas teor\u00edas.<\/p>\n<p>Al final del cap\u00edtulo concluye: \u201cEn verdad, el estructuralismo renuncia por principio a explicar los hechos, pues nadie puede explicar hechos sin se\u00f1alar causas, y como Bastide admite: Levy-Strauss se reh\u00fasa a hablar de causalidad, en su lugar emplea la expresi\u00f3n de homolog\u00eda\u201d (p. 25). Miranda replica: no es de extra\u00f1ar. El estructuralismo ha pasado a ser literatura, no es ciencia (pp. 25 y 26).<\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li>Or\u00edgenes<\/li>\n<\/ol>\n<p>Quien no quiere hablar de causas, no puede explicar el origen de cosa alguna. No podemos soslayar la pregunta sobre el origen de la autoconsciencia. El origen del hombre.<\/p>\n<p>Al comenzar este segundo cap\u00edtulo, Porfirio descarta dos falsas explicaciones: la pretendida explicaci\u00f3n del evolucionismo y la pretendida explicaci\u00f3n del materialismo fisiol\u00f3gico de ciertos ling\u00fcistas.<\/p>\n<ol>\n<li>La explicaci\u00f3n evolucionista suele basarse en la famosa tendencia a la supervivencia. Sin embargo, la tendencia a sobrevivir no explica las transformaciones de las especies por la sencilla raz\u00f3n de que muchas especies han sobrevivido sin transformaci\u00f3n por un tiempo indeciblemente m\u00e1s largo que el que la especie humana tiene de existir en el planeta. Con muchos ejemplos, Porfirio demuestra c\u00f3mo el mecanismo que sol\u00edan presumir los darw\u00ednistas como explicativo del mejoramiento de las razas, ya hoy est\u00e1 visto que no sirve para explicarlo. Y la tesis central del darwinismo, la supervivencia de los m\u00e1s aptos, result\u00f3 ser una mera tautolog\u00eda que no explica nada: sobreviven los m\u00e1s aptos para sobrevivir.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Porfirio sostiene lo siguiente: nuestra descendecia de los animales es innegable y tenemos que record\u00e1rsela a los antrop\u00f3logos. La evoluci\u00f3n es un hecho. Pero de ah\u00ed a que la teor\u00eda evolucionista sea una explicaci\u00f3n de ese hecho, es otra cosa. Todo el que reflexione un poco tiene que escoger entre evoluci\u00f3n y evolucionismo, pues la evoluci\u00f3n implica que comienza a existir algo irreductiblemente superior, mientras que el evolucionismo trata de explicar el surgimiento del hombre reduci\u00e9ndolo a lo anterior, que es inferior. Eso es un<\/p>\n<p>absurdo. Si no hubiera algo superior irreductible a lo anterior, no estar\u00edamos hablando de evoluci\u00f3n sino s\u00f3lo de variaciones de lo mismo.<\/p>\n<ol>\n<li>El materialismo fisiol\u00f3gico de ciertos ling\u00fcistas. Porfirio de inmediato aclara que, para los ling\u00fcistas m\u00e1s modernos, la capacidad de lenguaje es efectivamente lo que distingue al hombre del animal. Se trata de verdadero lenguaje y no de esa especie de transmisi\u00f3n de emociones o automatismos que tambi\u00e9n existe entre animales. Con muchos detalles, demuestra que la diferencia entre el animal y el hombre es abismal en este aspecto.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Pues bien, explicar por causas materiales el origen de esa capacidad de hablar es lo que se propusieron ciertos ling\u00fcistas y muchos neur\u00f3logos. Primero quisieron explicarla por el tama\u00f1o del cerebro, pero el resultado fue catastr\u00f3fico. Entonces se enfocaron en el caso de los que padecen hidrocefalia, pero se observ\u00f3 que la masa encef\u00e1lica se reduce a una delgada capa adherida al cr\u00e1neo, y sin embargo el individuo conserva su capacidad de hablar. Luego se centraron en las afasias por lesi\u00f3n cerebral y result\u00f3 que la afasia es un trastorno ps\u00edquico. Tambi\u00e9n hay afasias del lenguaje de signos. Al respecto, el ling\u00fcista Bertil Malmberg hizo una observaci\u00f3n muy acertada: \u201cEl hombre no tiene propiamente \u00f3rganos de la palabra. Los \u00f3rganos que se acostumbra llamar as\u00ed tienen todos funciones puramente biol\u00f3gicas (de respiraci\u00f3n, de consumo de alimentos, etc.) y han sido utilizados secundariamente para la funci\u00f3n comunicativa\u201d (Miranda. Antropolog\u00eda e indigenismo, p.35). Todo esto puede comprobarse, dice Porfirio, a prop\u00f3sito del lenguaje de signos, el de los sordomudos, que es tan rico en gram\u00e1tica y sintaxis como el ingl\u00e9s. Los sordomudos utilizan la vista y el movimiento de los brazos para hablar. Adem\u00e1s, existe el lenguaje puramente manual, consistente en el tocamiento de las manos del interlocutor con las manos de quien habla; as\u00ed aprendi\u00f3 a hablar Helen Keller, que era ciega y sordomuda.<\/p>\n<p>Sin embargo, la prueba m\u00e1s contundente y actualizada es la siguiente: Porfirio toma de Steven Pinker el descubrimiento, en cerebros de monos, de \u00e1reas que, en cuanto a localizaci\u00f3n, cableado de entrada y salida y composici\u00f3n celular, corresponden a las \u00e1reas del lenguaje humano. Igualmente la informaci\u00f3n de HarveyM Sussman: \u201cEl tejido nervioso de no-humano est\u00e1 compuesto del mismo tipo de neuronas, tiene el mismo n\u00famero de neuronas al interior de una columna cortical y tiene los mismos neurotransmisores qu\u00edmicos que se encuentran en el cerebro humano\u201d (cit. por Miranda, op. cit., p. 35).<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n de Miranda es sencillamente contundente: si la causa de la capacidad de lenguaje fuera el cerebro, los monos deber\u00edan hablar. No conozco,<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>agrega Porfirio, tesis alguna que haya sido tan aplastantemente refutada por los datos emp\u00edricos mismos como la tesis que dice que nuestra capacidad de hablar se debe a nuestro aparato biol\u00f3gico. Ese mismo aparato biol\u00f3gico, sin faltar detalle alguno, lo tienen los monos y sin embargo no hablan. Es evidente que falta en ellos \u201calgo\u201d que no es biol\u00f3gico y que, presente en los seres humanos, utiliza nuestro aparato biol\u00f3gico para el habla {ibid., p. 35).<\/p>\n<p>Los descubrimientos de la ciencia m\u00e1s reciente le dan la raz\u00f3n a Porfirio Miranda. Ese \u201calgo\u201d que no es biol\u00f3gico es la conciencia. Ni el evolucionismo ni el materialismo fisiol\u00f3gico de ciertos ling\u00fcistas hablan precisamente de la autoconciencia, pero ambos pretenden explicar el origen de lo que distingue al hombre del animal. En particular, al refutar Porfirio la pretendida explicaci\u00f3n fisiol\u00f3gica de nuestra capacidad de lenguaj e, desemboca de la manera m\u00e1s obvia en la verdadera explicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La palabra es el autoconsciente que le dice a otro autoconsciente aquello de lo que se da cuenta. El origen del yo est\u00e1 en la intersubjetividad. El origen del hombre es la consciencia que lo distingue del animal. El eslab\u00f3n perdido de los darwinistas no es un hueso, es la conciencia. Aqu\u00ed Porfirio llega al fondo, porque la interpelaci\u00f3n de los otros es discontinua, mientras que mi yo es continuo. Adem\u00e1s, las identificaciones que los otros hacen de m\u00ed se contradicen entre s\u00ed: soy maestro para fulano y esposo para mi mujer. Adem\u00e1s, las identificaciones que los otros hacen de m\u00ed son irremediablemente superficiales. No troquelan lo que yo soy en el fondo. Adem\u00e1s, lo que yo soy en el fondo muchas veces a los otros no les importa. De ah\u00ed se sigue que s\u00f3lo Dios interpelante mantiene mi verdadera y continua identidad, haci\u00e9ndome responsable de ella. Dios se vuelve entonces el Otro m\u00e1s confiable y definitivamente significativo. Con raz\u00f3n la reli\u00adgi\u00f3n sostiene que \u201cla voz de la conciencia es la voz de Dios\u201d, y eso desde el principio, pues la iniciativa no pudo ser m\u00eda, ya que al principio yo no exist\u00eda, ya que, precisamente no ten\u00eda identidad. Es absurdo creer que nosotros ponemos un Dios para que \u00e9l nos haga tener identidad; si no la ten\u00edamos no pod\u00edamos poner nada. La interpelaci\u00f3n individualiza, crea un yo. Se trata de crear en el sentido literal de la palabra: hacer que exista algo o alguien que no exist\u00eda. Quiz\u00e1, dice Porfirio, la principal obligaci\u00f3n que la interpelaci\u00f3n moral, o sea, Dios, me exige de manera permanente es la de mantener mi autoconciencia individual, o sea, la de no volverme loco. De esa depende la obligaci\u00f3n de mantener yo la conciencia de que cada uno de los otros es un individuo, es un yo.<\/p>\n<p>Evidentemente, el imperativo encuentra resistencias de toda \u00edndole (incluso religiosas), lucha trabajosamente por abrirse paso y con frecuencia es sofocado parcial o casi totalmente pero existe.<\/p>\n<p>Como descendemos de los animales, es por completo err\u00f3neo pensar que la alienaci\u00f3n es un desarrollo tard\u00edo de la conciencia, como una ca\u00edda posterior a un estado paradis\u00edaco de no alienaci\u00f3n. Al contrario, toda la evidencia indica que, tanto filo gen\u00e9tica como ontogen\u00e9ticamente la conciencia se desarrolla desde un estado de alienaci\u00f3n hasta la desenajenaci\u00f3n {ibid., p. 16).<\/p>\n<ol start=\"3\">\n<li>El progreso<\/li>\n<\/ol>\n<p>La conciencia humana ha progresado de manera sorprendente desde las comunidades primitivas hasta nuestros d\u00edas. En algunas etapas de la historia el progreso ha sido muy lento, pero en otras etapas el progreso ha dado pasos de gigante, como en el siglo XX.<\/p>\n<p>El progreso, dice Porfirio, es un problema antropol\u00f3gico de m\u00e1xima envergadura. El no cree que una antropolog\u00eda seria pueda soslayarlo.<\/p>\n<p>Sin embargo, hay antrop\u00f3logos que se declaran esc\u00e9pticos y niegan el progreso. Haci\u00e9ndose portavoces de ellos, Lessa y Vogt lo dicen as\u00ed: \u201cEl progreso es cuesti\u00f3n de opiniones y da por sentado lo que deber\u00eda demostrar acerca de qu\u00e9 clase de cambio es deseable\u00bb. Porfirio entonces declara: \u00abAqu\u00ed est\u00e1 enjuego nada menos que el futuro de la humanidad\u00bb {ibid., p. 46). Y con una serie de datos contundentes va mostrando la mayor y mej or producci\u00f3n de alimentos en la actualidad, el incremento en la productividad agropecuaria, as\u00ed como datos impresionantes referentes a la industria y al mejoramiento de la salud y la elevada tasa de crecimiento en los servicios. Miranda concluye diciendo: una antropolog\u00eda que no se dej e espantar tiene que reconocer que el progreso existe y es deseable. Debido al aumento colosal de la productividad, la poblaci\u00f3n del mundo, incluso del tercer mundo, est\u00e1 hoy mejor alimentada y con mayor salud respecto a 30 a\u00f1os atr\u00e1s, no digamos ya respecto a los siglos y milenios anteriores. La prueba est\u00e1 en el descomunal crecimiento demogr\u00e1fico en el planeta. A pesar de eso, por primera vez en la historia la humanidad es capaz de impedir que alguien muera de hambre o desnutrici\u00f3n, g\u00e9nero de muerte que ha sido lo m\u00e1s com\u00fan desde el inicio de la especie humana.<\/p>\n<p>Quien dude que eso es progreso humano, necesita sostener que da igual vivir que morir. Pero al que sostenga eso hay que preguntarle: \u00bfPor qu\u00e9 evitas los<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>peligros de muerte? \u00bfPor qu\u00e9 condenas el homicidio? \u201cSi da igual la vida que la muerte, quien causa una muerte no hace nada malo\u201d (ibid., p. 47).<\/p>\n<p>Porfirio advierte que, siempre que se demuestra este progreso, los oponentes esgrimen como contraargumento la mala distribuci\u00f3n. Entonces Porfirio va explicando que la distribuci\u00f3n no es cuesti\u00f3n de voluntad, sino que es un problema f\u00edsico, pr\u00e1ctico, log\u00edstico. El transporte y la repartici\u00f3n pr\u00e1ctica de los satisfactores que las poblaciones necesitan exige mucha m\u00e1s inversi\u00f3n que la gastada en la producci\u00f3n misma, lo cual demuestra que la soluci\u00f3n del problema de la alimentaci\u00f3n y la salud del mundo no puede consistir en la distribuci\u00f3n. Por consiguiente, Miranda propone como soluci\u00f3n que los pa\u00edses subdesarrollados aprendan a elevar la productividad de su trabajo para que ellos mismos se abastezcan de los satisfactores del progreso, aun aprovechando el comercio internacional; pero eso implica-agrega- un cambio de mentalidad y de costumbres, de la manera de trabaj ar y ver las cosas, y que la conservaci\u00f3n de sus culturas resulta incompatible con la satisfacci\u00f3n de las necesidades -y ahora exigencias- esas poblaciones.<\/p>\n<p>Sin embargo, afirmar que las culturas deben transformarse y cambiar es herir la fibra m\u00e1s sensible de la antropolog\u00eda moderna, y revela la ambig\u00fcedad en la que esta ciencia se ha colocado.<\/p>\n<p>Porfirio menciona las ventajas materiales que el progreso humano trae consigo, a lo que a\u00f1ade los beneficios morales y pol\u00edticos de dicho progreso, lo cual hace m\u00e1s evidente la necesidad de este cambio:<\/p>\n<ul>\n<li>La exigencia de respetar los derechos humanos de toda persona en el mun\u00addo.<\/li>\n<li>La libertad de expresi\u00f3n, de informaci\u00f3n, de residencia, de asociaci\u00f3n, de matrimonio, de trabajo, de movimiento.<\/li>\n<li>La exigencia de que todos reciban educaci\u00f3n y seguro contra accidentes, enfermedades, vejez, viudez, desempleo.<\/li>\n<li>La exigencia de una mayor democracia, etc\u00e9tera<\/li>\n<\/ul>\n<p>Todos estos beneficios se iniciaron con el progreso occidental, muchas veces en contra de la misma cultura occidental. Es notable el m\u00e1s reciente: la igualdad<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>de derechos entre la mujer y el var\u00f3n. La inferioridad de la mujer, e incluso su sometimiento al hombre, se ha hecho constar en todas las culturas y religiones. La cultura isl\u00e1mica, por ejemplo, es abominable en este sentido. Y en M\u00e9xico, el maltrato que sufre la mujer ind\u00edgena es notorio. No entiendo, dice Porfirio, en que puedan estar pensando quienes afirman que todas las culturas son igualmente valiosas.<\/p>\n<ol start=\"4\">\n<li>Indigenismo<\/li>\n<\/ol>\n<p>As\u00ed entra de lleno Porfirio en la cr\u00edtica al indigenismo. El indigenismo consiste en luchar por la conservaci\u00f3n de las culturas ind\u00edgenas. \u00bfNo ser\u00e1, pregunta Porfirio, que el indigenismo como tal se basa en la ignorancia de los hechos que aqu\u00ed se han mencionado?<\/p>\n<p>Por fortuna, el indigenismo tropieza hoy con el hecho venturoso de que los ind\u00edgenas ya sienten la necesidad de este progreso y lo exigen, mediante lo que los soci\u00f3logos llaman \u201cefecto de ejemplaridad\u201d. Necesitan y exigen: hospitales, antibi\u00f3ticos, vacunas, presas, escuelas, carreteras, etc. Entonces a los indigenistas no les queda m\u00e1s remedio que decir: nosotros queremos que est\u00e9n provistos de todas estas cosas, pero que al mismo tiempo conserven su cultura. Porfirio ve en esto una contradicci\u00f3n.<\/p>\n<p>El problema aqu\u00ed es que los indigenistas est\u00e1n obligados a elegir uno de estos dos caminos:<\/p>\n<ol>\n<li>Pugnar por que la satisfacci\u00f3n de las necesidades de los ind\u00edgenas en cali\u00addad de limosna perpetua, lo cual significar\u00eda que los ind\u00edgenas ser\u00edan los seres superiores que deber\u00edan de ser sustentados por el trabajo del resto de la poblaci\u00f3n. Esto ya no es posible porque la poblaci\u00f3n que ya ha progre\u00adsado no lo aceptar\u00eda por indigno. Quedar\u00eda entonces el otro camino.<\/li>\n<li>Decidir que los ind\u00edgenas modifiquen su manera de aprovechar los recursos naturales, su modo de trabajar, su enfoque de la vida, porque el nivel de productividad que es inherente a las culturas ind\u00edgenas no les permite cubrir sus necesidades. De hecho, es imposible entender qu\u00e9 significa la conser\u00advaci\u00f3n de una cultura si no se preserva su modo de trabajo y la mentalidad consiguiente.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si no se aceptan las t\u00e9cnicas modernas de producci\u00f3n, medicaci\u00f3n, hospitalizaci\u00f3n, educaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n no quedar\u00eda sino una tercera opci\u00f3n, que Porfirio descarta por indigna: reservaciones ind\u00edgenas un con nivel de vida inferior al del resto del pa\u00eds. Ser\u00edan reservaciones sin atenci\u00f3n m\u00e9dica, ni electricidad, drenaje, escuelas, etc. La abyecci\u00f3n misma. Espect\u00e1culo para turistas y antrop\u00f3logos.<\/p>\n<p>Porfirio enfatiza: no creo que la discusi\u00f3n p\u00fablica del problema ind\u00edgena haya planteado, con claridad y diversificaci\u00f3n, cu\u00e1les son las opciones. Si se hace caso omiso de los puntos que acabamos de plantear, todo se vuelve confusi\u00f3n y abundan las contradicciones.<\/p>\n<p>Ante la falta de decisi\u00f3n de los ind\u00edgenas en cuanto a las dos opciones mencionadas el resultado ha sido un c\u00famulo de exigencias cuyo cumplimiento implicar\u00eda que para resolver los problemas ind\u00edgenas habr\u00eda que resolver primero todos los problemas del mundo. Los planteamientos globales como los realizados por los ind\u00edgenas, tienen esta caracter\u00edstica: se puede decir cualquier cosa, la discusi\u00f3n se vuelve interminable y las acciones no se realizan. Es una forma moderna de alienarse.<\/p>\n<p>Finalmente, la incapacidad de admirar algo superior produce involuci\u00f3n en el hombre y tiene efect o social mediocrizante. Porfirio recuerda a Samuel Ramos, quien describiera de ma \u00edera insuperable el car\u00e1cter del mexicano. Samuel Ramos encontraba que el complejo de inferioridad estaba muy extendido en nuestra poblaci\u00f3n en general. El mencionado complejo no consiste en que la persona se sienta menos dotada de lo que es, no consiste en que se sienta inferior sin serlo; m\u00e1s bien, consiste en que el sujeto se vuelve incapaz de admirar algo superior e incluso siente rencor contra el hecho de que exista alguien o algo superior. Seg\u00fan Porfirio, el complejo detectado por Samuel Ramos se cultiva intensamente a nivel nacional. La igualdad de valor de todas las culturas y la preferencia por el hombre natural son ideas impl\u00edcitas o expl\u00edcitas en revistas, columnas period\u00edsticas, programas televisivos o radiof\u00f3nicos y libros.<\/p>\n<p>Sin embargo, en materia educativa esto es un suicidio. En una verdadera educaci\u00f3n hay cuatro cosas esenciales sin los cuales la tarea educativa carece de sentido, deja de ser educaci\u00f3n y se convierte en mero adiestramiento, en mera suscitaci\u00f3n de habilidades manuales o mentales. En estos cuatro elementos resume Porfirio la lucha que ha mantenido a lo largo de su obra, publicada en 11 libros.<\/p>\n<ol>\n<li>Una verdadera educaci\u00f3n deber\u00eda inculcar la diferencia entre el bien y el mal.<\/li>\n<li>El hombre no es bueno por naturaleza.<\/li>\n<li>La b\u00fasqueda exclusiva del propio provecho no es la \u00fanica conducta posi\u00adble. Ayudar a los dem\u00e1s sin segundas intenciones ni recompensa, incluso psicol\u00f3gica, es mejor y perfectamente posible.<\/li>\n<li>Hay que diferenciar entre lo verdadero y lo falso; la verdad se puede en\u00adcontrar y no s\u00f3lo buscar.<\/li>\n<\/ol>\n<p>Pues bien, el segundo y el cuarto planteamientos se vuelven imposibles con el indigenismo. Y el cuarto es una tradici\u00f3n destacadamente occidental.<\/p>\n<p>Dejo a los te\u00f3logos el an\u00e1lisis del cap\u00edtulo quinto, titulado \u201cAplicaciones teol\u00f3gicas\u201d.<\/p>\n<p>S\u00f3lo me queda recomendar el estudio desapasionado de esta peque\u00f1a obra. Considero que es una bomba de tiempo, que Porfirio nos dej\u00f3 activada para el futuro.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup><sup>[I]<\/sup><\/sup><\/a> Profesor de la UIA y miembro del CEF Miranda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luis R. Brito Crabtree<\/p>\n<p>En 1999, dos a\u00f1os antes de morir, Jos\u00e9 Porfirio Miranda vio publicado, por parte de la UAM-Iztapalapa, su \u00faltimo libro: Antropolog\u00eda e indigenismo. Con esta obra, Porfirio llega a su objetivo y cierra con broche de oro el zigzagueante camino del proceso de su pensamiento: demostrar lo que es el ser humano. En \u00e9l nos expone sus or\u00edgenes y el progreso de la humanidad en el mundo actual. Con base en ello, critica al indigenismo y la forma como ha tratado el problema ind\u00edgena en M\u00e9xico. Su \u00faltimo capitulo se\u00f1ala dos propuestas dirigidas a los te\u00f3logos.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_bbp_topic_count":0,"_bbp_reply_count":0,"_bbp_total_topic_count":0,"_bbp_total_reply_count":0,"_bbp_voice_count":0,"_bbp_anonymous_reply_count":0,"_bbp_topic_count_hidden":0,"_bbp_reply_count_hidden":0,"_bbp_forum_subforum_count":0,"_et_pb_use_builder":"","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-643","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-investigacion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/cefmiranda.org\/esp\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/643","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/cefmiranda.org\/esp\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/cefmiranda.org\/esp\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cefmiranda.org\/esp\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/cefmiranda.org\/esp\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=643"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/cefmiranda.org\/esp\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/643\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/cefmiranda.org\/esp\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=643"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/cefmiranda.org\/esp\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=643"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/cefmiranda.org\/esp\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=643"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}